Axel Hervelle: Un guerrero belga a punto de dejar el campo de batalla

El que quiera ver a Axel Hervelle todavía en acción, que sepa que se le están acabando las oportunidades. Deberá buscarse el modo de ver partidos del Spirou Charleroi y hacerlo rápido: el ala-pívot belga, ya en los 36 años y tras una larga carrera prácticamente completa en España entre Real Madrid y Bilbao, se retirará a final de esta temporada.

Hervelle anunció hace unas semanas su decisión, que incluye la de aceptar la oferta de su actual club para convertirse en director deportivo a partir del próximo verano. Debe ser curioso para sus compañeros (y el propio entrenador) compartir vestuario con quien tendrá mucho que decir dentro de unos meses sobre su renovación, ¿verdad? Pero a él siempre le ha gustado mandar, ser importante, no esconderse.

En el Real Madrid.

De momento, apura sus últimos partidos, aunque por lo que también ha dicho, no está muy satisfecho por la sucesión de lesiones que ha sufrido desde que volvió a Bélgica. Siempre ha sido un jugador que mezclaba a la perfección calidad y competitividad, interpretando bien la posición de ‘4’ pero sin abusar tanto del triple como parece obligatorio ahora para los que juegan ahí. A menudo fue acusado de ser demasiado duro.

Fue un buen hallazgo del Madrid de Boza Maljkovic ya iniciada la temporada 2004-05. Sí que había tenido cierto foco en los campeonatos de categorías inferiores y en el Pepinster, pero muchos recelaron de que alguien que venía de una competición modesta como la belga pudiese funcionar desde el primer día. Sí que lo hizo en un papel complementario, muy energético. Uno de esos jugadores que levantan partidos a base de transmitir hambre. Hasta la NBA (número 52 del ‘draft’ de 2005 por los Denver Nuggets) se fijó en él, pero él no le puso nunca demasiado interés a probar allí.

En su equipo actual, el Spirou Charleroi

Su largo romance con los blancos (dos Ligas y una Eurocup como balance) acabó con su cesión (que luego sería traspaso) al Bilbao Basket ya empezada la 2009-10. No le supo bien tener que marchase definitivamente. “Fue un momento muy duro en mi carrera, está clarísimo. Pero tenía que seguir adelante, no se acaba el mundo ahí y sólo podía seguir trabajando para olvidar lo que pasó y seguir disfrutando del baloncesto, que es lo más importante”, contó posteriormente.

Ahí empezó otro amor que dura todavía, aunque sea en la distancia. Fue uno de los emblemas de los ‘hombres de negro’ en su época gloriosa, con el subcampeonato liguero y la participación en la Euroliga. Y así hasta 2018, con el amargo final del descenso. La suya ha sido una carrera muy lineal, sin grandes subidas o bajadas estadísticas. Promedia en nuestra competición 7,3 puntos y 5 rebotes en 22 minutos.

Con el Bilbao Basket.

Hace casi tres años, entrevistado por su amigo Alex Mumbrú, confesó que ni imaginaba haber alcanzado tal ingente cifra de partidos en la Liga Endesa: 473. Entre los extranjeros solo le supera Sitapha Savane, con 488.  “Siempre quería pelear por títulos. Es un orgullo para mí, pero lo más importante es ganar”, contó entre risas con su entonces compañero, que elogió su exigencia en el trabajo diario. “Tengo asumido que no soy el jugador más talentoso de la Liga. Si queremos como equipo competir y llegar a lo más alto, tengo que dar lo máximo de mi cada día”, apuntó.

Cuando completó el círculo y se marchó de Miribilla escribió una emocionante carta de despedida a la afición: “Han sido nueve años muy intensos en Bilbao, nueve años en los que he vivido muchos de los momentos importantes de mi vida, nueve años maravillosos. Habéis conseguido que en Bilbao me sienta como en mi propia casa”. Y no era una frase hecha ni para quedar bien: resulta llamativo que en su cuenta de Twitter, @axelhervelle, haya a menudo referencias actuales al club vasco o incluso al Athletic.

Fijo en la selección belga.