Jermaine Taylor: 1-9 en diez partidos para un anotador que se marchó

Una victoria y nueve derrotas para Jermaine Taylor en el Gipuzkoa Basket de la temporada 2012-13, donde no fue  el revulsivo que se esperaba. Más bien todo lo contrario: este escolta con fama acreditada de anotador antes y después de San Sebastián no se terminó de adaptar y sus números se resintieron, aunque es verdad que aquel año poco funcionó y el descenso fue un hecho con solo ocho partidos ganados.

Taylor llegaba con la etiqueta de jugador resolutivo que ya había empezado a cultivar en la universidad de Florida Central, donde ofreció recital tras recital durante cuatro años (2005-09). Especialmente bueno fue el último, con 26,2 puntos de media, lo que le situó el tercero en el ranking nacional y le abrió las puertas del ‘draft’. Elegido en el puesto 32 de la edición del 2009, sus derechos fueron inmediatamente traspasados a los Houston Rockets, donde no terminó de asentarse. Solo 31 partidos en su año ‘rookie’ y 8 más en el siguiente, que terminaría en Sacramento disputando otros 26. Sus números mejoraron con los Kings (7,1 puntos), pero no lo suficiente como para poder quedarse, aunque esperase en vano su momento en la liga de desarrollo.

A su llegada a San Sebastián.

“Estoy deseando empezar a trabajar. Creo que en la NBA no lo hice mal y deseo que ver qué tal lo hago aquí. Estoy preparado y muy ansioso”, dijo al llegar a España, con el equipo 1-5 en la clasificación. El entonces Lagun Aro GBC fue su primer club europeo y sin duda notó el cambio y la presión de un equipo que tenía que empezar a ganar para salir de abajo. No lo consiguió con Taylor, cuya ayuda (8,8 puntos y 3,1 rebotes en 18 minutos) estuvo por debajo de lo esperando. Tampoco él estaba satisfecho y fue él quien pidió la baja cuando la cosa ya estaba en 2-14 en la clasificación. Terminó cediendo su sitio a Morris Finley y partió rumbo a Israel. En el Hapoel Tel Aviv empezó a mostrar más acierto, lo que le llevó a un contrato más lucrativo en China.

Pareció tocar de nuevo las puertas de la NBA en su regreso a la liga de desarrollo con los Maine Red Claws, donde estuvo temporada y media ofreciendo un gran rendimiento. Fue noticia que en su quinto partido allí alcanzase los 47 puntos en solo tres cuartos, acabando con 49, muy cerca del récord de la competición. Sus siguientes destinos fueron Nueva Zelanda y República Dominicana antes de un nuevo intento en vano de entrar entre los más grandes con los Salt Lake City Stars.

La pasada campaña ha estado en la BIG3, la liga de 3×3 que mezcla ‘jugones’ del presente y estrellas del pasado. En los Ball Hogs, entrenados por el mítico Rick Barry, ha compartido cancha con Will McDonald, Josh Childress, Brian Scalabrine y DeShawn Stevenson. Con 33 años puede que todavía tenga muchos puntos en sus manos a mayor o menor nivel.

En la liga BIG3, su destino la pasada temporada.