Tony Gaffney: Notables meses en la pista y un abrupto final

Sin duda, uno de esos jugadores a los que nos hubiese gustado ver mucho más por aquí. Tony Gaffney lo hizo bastante bien en el Joventut 2012-13, pero los problemas financieros del equipo le llevaron a marcharse cuando estaba a punto de terminar la liga regular. Añadiendo además espectáculo, su rendimiento como verdinegro ofrece pocas quejas. Sin ser un especialista en nada, era un tipo enérgico que hacía un poco de todo y que además cuidaba bien los aspectos menos tangibles, como la defensa. No ha vuelto a pisar España desde entonces.

Gaffney es un tipo de Boston que es muy de Boston. Estudió en la universidad del mismo nombre antes de pasar a la de Massachusetts. Y llevó al extremo el concepto “quedarse con la miel en los labios” cuando en abril del 2010 firmó con los Celtics para disputar la parte final de la liga regular y los ‘playoffs’, pero nunca llegó a debutar, siendo cortado en octubre. Tampoco pudo alcanzar el sueño de la NBA en Lakers, un año antes, y Grizzlies, en 2013.

Sobre su experiencia en los Celtics habló específicamente en El Mundo Deportivo: “Fue algo que no olvidaré nunca. Tuve contrato por unos seis meses y fueron los más salvajes de mi vida. Me crié ahí y todo el mundo me conocía. Vestir el mismo uniforme que muchos de los jugadores que idolatraba como Larry Bird, que es mi favorito de todos los tiempos, fue increíble. Me parecía mentira o compartir vestuario con Paul Pierce o recibir pases de Rondo… Mantengo buena relación con ellos y, quién sabe, quizá algún día vuelva a vestir con ese verde. Es un color que me sienta bien…”.

Con el Joventut 2012-13.

Al menos ha sido un americano bastante apreciado en Europa, especialmente en Israel, donde ha estado en varios equipos (Hapoel Gilboa Galil, Hapoel Jerusalem, Hapoel Tel Aviv y, esta temporada, en el Ironi Nahariya a sus 35 años). También ha pasado por Turquía (Turk Telekom), Alemania (Telekom Baskets Bonn y Alba Berlín) e Italia (Brindisi). Fuera de contexto también aparecen sus meses en Japón con los Chiba Jets Funabashi.

¿Qué pasó en el Joventut? Sus números le situaron entre los mejores de la Liga Endesa (11,5 puntos, 5,9 rebotes, 1,8 asistencias, 1,3 tapones, 1,6 robos y 15,4 de valoración en 28 minutos). Todo parecía ir bien. “Badalona es fantástica. La gente me trata muy bien, la gente de la organización es increíble. Mi apartamento está justo delante del mar. Con esas vistas no puedes empezar el día nunca de mal humor. Es duro estar alejado de mi familia durante diez meses pero estar en este club, con un entrenador como Salva (Maldonado) lo hace todo más fácil”, contó en la entrevista reseñada.

Sin embargo, el club no pudo acometer el pago de su salario en el tiempo y forma recogidos en su contrato, que le permitía rescindirlo unilateralmente. “Por desgracia, el club no ha hecho mucho esfuerzo por resolver los problemas”, se quejó en Twitter. Primero se negó a entrenar y después a jugar, una decisión que ya lo terminó de emborronar todo. Se marchó y con el tiempo el Tribunal Arbitral de la FIBA le terminó dando la razón y el Joventut tuvo que pagar casi 40.000 euros por varios conceptos. “Tengo cero remordimientos por mis decisiones y acciones porque simplemente no he hecho nada incorrecto”, añadió, destacando que “con orgullo no mostré otra cosa que profesionalidad”. También se despidió de los aficionados verdinegros: “No tengo suficientes agradecimientos para vosotros. Hice lo máximo para ser grande para ustedes tanto dentro como fuera de la pista”. Lo dicho: una lástima no haberle vuelto a ver, aunque fuese con otra camiseta.

En el Ironi Nahariya, su actual club.