Dani Callejo: Desafío demasiado grande para un junior

Un proyecto imaginativo pero sin los resultados deseados. En verano de 2001, Alfred Julbe sorprendió a todos animando a su entonces club, el Cáceres, a fichar a un junior llamado Dani Callejo, que militaba en el Círculo Badajoz. La idea era ambiciosa: no bastaba con incorporarle a algún filial o dejarle al final del banquillo, sino se le tenía reservado un puesto en la rotación. Su condición de extremeño –nacido en Badajoz— suponía un ‘plus’.

Antes y ahora, Julbe siempre ha presumido de su apuesta por los jóvenes, así que ‘adoptó’ a Callejo, un escolta de 1,89 con tremenda fama de anotador en las ligas autonómicas al que se quería convertir en base. Nunca estuvo del todo claro, pero el entrenador llegó a deslizar una frase que luego intentaría matizar y en la que equiparaba la proyección del jugador pacense con la de Raúl López en su momento: “Cuando tenía su edad, no tenía nada que envidiarle”.

En acción (Foto: El Periódico Extremadura).

El caso es que Callejo aterrizó en Cáceres como décimo jugador de la plantilla y la promesa de que tendría cancha. El salto era gigantesco y los números lo terminaron confirmando. Dispuso de momentos sueltos (171 minutos en 23 partidos, 7,4 de media, con solo 1,6 puntos), pero rara vez consiguió quitarse de encima los nervios, la presión o, simplemente, la defensa de un rival que siempre era más avezado de él. Su porcentaje de triples (solo 3 anotados de 18 lanzados) es una muestra de ello, aunque al menos despidió la temporada con su mejor actuación. En la última jornada fue titular en la pista del Granada y anotó 14 puntos en 33 minutos.

¿Había ahí un jugador? No hubo ocasión de comprobarlo, al menos en Cáceres. Acababa de cumplir los 19 años y tenía un contrato largo por delante, pero Julbe salió del club y su sucesor, Manolo Hussein, prefirió jugadores más experimentados, por lo que fue cedido a su club de procedencia, el Círculo Badajoz, que entonces militaba en la LEB-2. No terminó de progresar entonces tampoco. Terminaría demandando al Cáceres, en proceso de liquidación, por incumplimiento de un compromiso al que todavía le restaban dos años (60.000 euros). El ‘contraataque’ del club fue exigirle judicialmente 1,8 millones de euros correspondientes a la cláusula de rescisión…

En el 2013.

Tenía una segunda oportunidad en ACB. En la 2004-05  fichó por el Monzón, el filial en Liga EBA del Caprabo Lleida, con el que terminaría disputando cinco partidos más ACB aunque solo 7 minutos sin llegar a anotar. Era el inicio de una época en la que fue de acá para allá también en EBA en lugares como Muro (en Baleares) o Navalcarnero. Terminaría siendo un buen anotador también a este nivel, regresando a Badajoz con un club diferente, el ABP, en 2010.

Ya cumplidos los 40 años, Callejo no ha dejado del todo el baloncesto, aunque ya a un nivel más amateur, compaginándolo con distintas actividades laborales como la de entrenador personal. De hecho, hasta hace poco ha militado en un tercer club en su ciudad, el Grupo Preving BCB, en Primera Nacional, donde, pese a su veteranía y llevar cuatro años sin jugar, ha demostrado estar ‘sobrado’. “En todo este tiempo, algún agente ha preguntado por mí, qué hacía y si me interesaba jugar. Pero quería vivir mi vida y otras nuevas experiencias. No quise saber absolutamente nada, porque creía que era necesario para mí, aislándome un poco de todo”, comentaba en badajozdeportes.com. Al final su reconversión a base nunca se completó: sus cualidades estaban más enfocadas a atacar el aro con agresividad.