Adam Hrycaniuk: Valencia en 2013, su único equipo fuera de Polonia

A Adam Hrycaniuk le hemos visto hace apenas unos meses jugando contra España con su selección, Polonia, en el Mundial de China. Por la Liga Endesa pasó bastante inadvertido, ya que solamente disputó cuatro partidos en el Valencia Basket de la temporada 2012-13. Es muy llamativo porque han sido los únicos en toda su carrera profesional en los que ha jugado para un país extranjero.

Es, como se puede deducir, todo un mito en el baloncesto polaco, un pívot muy fuerte y con recursos, muy ‘vieja escuela’. El pasado 15 de marzo cumplió 35 años y sigue en primera fila, cambiando el pasado verano de equipo: abandonó el Zielona Gora, en el que ha estado las seis últimas temporadas, para unirse al Arka Gdynya.

El suyo es uno de esos casos en los que la NCAA hace ‘la vista gorda’, porque ya había jugado profesionalmente dos temporadas en el Sponjnia Stgard Szczercinski cuando inició la aventura universitaria en 2004, primero en dos ‘community college’ (Barton y Trinity Valley) y finalmente en Cincinnati. Graduado en 2008, se unió al que probablemente ha sido el club polaco de mayor proyección, el Asseco Prokom Gdynia, en el que permanecería cinco años consecutivos jugando la Euroliga.

En el Valencia, en 2013.

No es que brillase especialmente en la máxima competición continental, pero sí se hizo fama de jugador cumplidor que podía echar una mano desde el banquillo. Fue lo que pensó el Valencia Basket cuando le sacó del Prokom en marzo de 2013 en plena epidemia de lesiones de sus jugadores interiores. “Esta es la primera vez que cambio de equipo desde que llegué de nuevo a Polonia desde Estados Unidos hace 5 años, y especialmente a un buen equipo”, contaba al llegar. “Esta es una liga dura, en la que no hay partidos fáciles, en la que cada partido es un ser o no ser para estar en las posiciones de arriba”, añadía. A la hora de definirse, contó con cierto humor que era “un jugador físico, puedo jugar buena defensa, tratar de ayudar en el rebote y conseguir buenos bloqueos para mis compañeros, no voy a ser algo así como ‘el próximo Pau Gasol’. Vengo aquí para hacer lo que mejor sé: trabajo duro en la pista y creo que algunos equipos necesitan a alguien que haga estas cosas”.

Lo acierto es que no tuvo muchas oportunidades demostrarlo porque poco a poco los pívots que tenían distintos problemas (Justin Doellman, Pablo Aguilar, Vitor Faverani y Florent Pietrus, que también echaba una mano ahí) se fueron recuperando. En sus cuatro encuentros promedió 3 puntos y 4 rebotes en 15 minutos en pista.

Al término de su contrato se mostró agradecido: “Ha sido una experiencia diferente para mí. Quizá el idioma fue la gran barrera. La primera semana fue más dura, pero después cada vez más fácil. Me llevo un recuerdo muy bonito por poder jugar la Liga Endesa y por jugar en un equipo del prestigio de Valencia Basket, todo el mundo conoce lo bueno que es este equipo, y ha sido un honor para mí poder ayudar durante estos días, no lo voy a olvidar nunca”.

Regresó a su país, donde emprendió la etapa antes reseñada con el Zielona Gora, con el que sumaría otros dos años más en la Euroliga, además de varios más en la Eurocup, casi siempre más como complemento que como referente, una constante en toda su carrera. Por eso resultó bastante llamativo que en Polonia, en el pasado Mundial, sí tuviese sus buenos 20,5 minutos de media (6,1 puntos y 4,8 rebotes), seguro que en gran parte por la ausencia de Maciej Lampe y Marcin Gortat.

En el pasado Mundial.