Branko Cvetkovic: Alero de la escuela balcánica en Girona, Zaragoza y ‘Fuenla’

Branko Cvetkovic fue un alero serbio ‘top’ en su buena época, la primera década de este siglo. Fue entonces cuando tuvo un par de experiencias españolas, la primera de mayor calado en el Akasvayu Girona (temporada 2007-08 al completo) y la segunda muy breve, avanzada la ya liga regular siguiente, con el CAI Zaragoza. Sorprendente fue que años después, en la 2014-15, fuese reclamado, ya veterano, por el Montakit Fuenlabrada como refuerzo invernal. En los tres sitios cumplió como un jugador productivo, inteligente y de mucho corazón, típico de la escuela balcánica.

Akasvayu Girona 2007-08.

Cvetkovic llegó a Girona incluso con la vitola de internacional absoluto. Ese verano había estado en la selección de Serbia en el Eurobasket, aunque hay que recordar que con nulo éxito tanto a nivel individual (no llegó a jugar ni un minuto) como colectivo (el equipo fue eliminado en la fase de grupos sorprendentemente tras tres derrotas en tres partidos y con aquella tremenda declaración de furia de Darko Milicic).

Eso no le quitó valor a nuestro protagonista, que llegaba a Fontajau tras destacar en el Zeleznik. Fue la de Girona la primera experiencia internacional de una variopinta carrera. En aquel polémico y naufragado proyecto promedió 8,1 puntos en 21 minutos, con un aceptable 38% en triples. Pero no continuó y terminó en el Panionios para jugar la Euroliga, aunque fuese reclamado desde Zaragoza para acabar la 2008-09 por la lesión de Paolo Quinteros. Solo fueron tres encuentros en los que, con 10,7 de media, no consiguió ayudar al equipo maño a lograr la permanencia, lo que más deseaba cuando llegó.  “Puedo aportar una intensa y dura defensa, eso es lo básico en el baloncesto. Además, puedo ofrecer rapidez y buenos tiros. Creo que siendo duros en casa y con el apoyo de la afición, podremos tener una condición óptima para solventar la situación”, dijo aquel día.

CAI Zaragoza 2008-09 (vaya tapón de Ricky…).

Después volvió brevemente al Zeleznik antes de jugar en Italia (Pésaro), Ucrania (Donetsk) y sobre todo Kazajistán, obteniendo mucha estabilidad en el Astana de 2011 a 2014. Se encontraba sin equipo en febrero de 2015 cuando se incorporó al Fuenlabrada, donde en 13 partidos demostró que podía seguir siendo una pieza complementaria interesante (8,6 puntos en 23,5 minutos).

Más excéntrico fue lo ocurrido luego con sus estancias en la liga libanesa y sobre todo sus meses en los Guaros de Lara venezolanos, con los que se impuso en la FIBA International Cup en 2016. “Cuando recibí la oferta para jugar aquí, ni me lo pensé”, soltó. Contribuyó con 6 puntos en 16 minutos en la victoria ante los Fraport Skyliners (69-74) en la final, disputada en la ciudad alemana. Su aventura ‘bolivariana’ no continuó, regresando a Líbano para sumar el título liguero vistiendo la camiseta del Sporting Al Riyadi Beirut.

Era la temporada 2017-18 y parecía que se había retirado, pero no será así. Hace unas semanas se anunció que quedaría enrolado en el equipo Puedo Jugar, de Novi Sad, al lado de Milicic. Con 35 años cumplidos el pasado marzo, todavía quizás pueda ofrecer algo de baloncesto como ejemplo a los jóvenes, que es, según se aseguró, el objetivo de ese conjunto de la segunda división serbia.

Fuenlabrada 2014-15.