Rudy Woods: ex pívot del Breogán fallecido en 2016

Rudy Woods está desde 2016 en la lista (ya no precisamente corta, hay que lamentarlo) de antiguos jugadores de la Liga Endesa ya fallecidos. ¿Quién era? Los aficionados veteranos de Lugo le recordarán de media temporada que disputó con la camiseta celeste del Breogán en la 86-87. Como sustituto de Victor Anger, individualmente dejó el sello de su calidad y corpulencia (2,10 de estatura y un tremendo corpachón), pero el equipo, curiosamente tal y como acaba de suceder hace poco, terminaría descendiendo.

Woods ofreció sus últimas canastas en Galicia, en un ‘playoff’ de permanencia ante el Español en el que el ‘Breo’ no aprovechó el factor campo a favor (1-3). No sería por culpa de nuestro protagonista, que metió entre 32 y 20 puntos en los cuatro partidos disputados. Había llegado como experimentado revulsivo después de una carrera profesional que se dividió entre Italia (Nápoles y Rieti) y la CBA (Wisconsin Flyers y Lancaster Lighting).

En la universidad.

La NBA no llegó a pisarla nunca. Crecido en un equipo tan rocoso como Texas A&M (junto a otros futuros ACB como Claude Riley y el también ya fallecido Vernon Smith), las puertas se le cerraron después de conseguir solo el puesto 73 por los Dallas Mavericks en el ‘draft’ de 1982. Quizás peor de lo esperado, sobre todo por la expectación que había levantado su inicio universitario tras ganar el oro con USA en la Universiada de 1979 al lado de gente como Kevin McHale o Jeff Ruland. En los Aggies batió algunos récords, sobre todo en el capítulo de tapones, pero le faltó lucir más en ataque.

Luchando por la posición con Mike Phillips (Español).

En Lugo desembarcó en la jornada 14 con un rendimiento que alternó algunas enormes actuaciones (36 puntos ante el Huesca, 15 rebotes en Manresa) con otras más discretas, lo que le dio un promedio de 20,7 puntos y 8,3 rebotes en 35 minutos en pista. Sobre él escribió Jordi Román en ‘Gigantes del Basket’ lo siguiente: “Un jugador extraordinario, de una depurada técnica individual y muy intimidador. Una auténtica estrella, a no ser por su difícil carácter”.

Ese “difícil carácter” parece que se moderó con el tiempo, o es lo que deja claro el obituario que se publicó al morir, el 28 de enero de 2016, a los 56 años, después de perder la batalla que mantuvo durante largo tiempo contra las complicaciones derivadas por la diabetes. En él se destacan sus valores y su compromiso con la comunidad, así como su legado en el baloncesto. Después de retirarse ejerció como camionero en Houston y alrededores, oficial de policía en Denver, agente de un correccional en su ciudad natal, Bryan (Texas) y ‘mano derecha’ en la empresa de su hija, J&H Security Enterprise. Al mismo tiempo, desde 2005 no dejó de ejercer como pastor baptista.

Imagen poco unas semanas antes de fallecer, en 2016.