Pere Capdevila: competivivo en la pista y con visión en los despachos

Seguramente no fue una estrella, pero sí uno de esos jugadores que lo dan todo en el tiempo que les deja estar el entrenador en la pista. Y no le faltaba buena mano desde el tiro exterior, así es que Pere Capdevila completó una buena carrera en las pistas, incluyendo el momento culminante de la mítica Liga ganada por el TDK Manresa en la temporada 97-98. Ahí tuvo un papel importante, igual que en casi todos los sitios donde anduvo.

En acción, enmascarado, con el TDK Manresa.

Con su 1,96, Cadpevila era un escolta, pero se adaptaba con facilidad a la posición de ‘3’ si quien tenía enfrente no era alguien muy físico. Sus potentes piernas y su actitud le permitían ser un fiero defensor. En ataque con el tiempo cada vez derivó más un triplista, pero en sus primeros tiempos penetraba con mucha fuerza.

Esos primeros tiempos hay que buscarlos en la cantera del Barcelona. Los azulgranas estuvieron atentos para reclutarle cuando empezó a brillar muy cerca del Palau Blaugrana, en el CB Prácticas Sants. Con el primer equipo llegó a debutar en la temporada 94-95 en un partido en Andorra (en 1:55 le dio tiempo a recibir una falta y anotar dos tiros libres), aunque la fuerte competencia en su puesto, principalmente coincidiendo con el mejor momento de Xavi Fernández, le cortó el paso.

Sin embargo, se veía que podía ser un jugador ACB, donde permaneció los siguientes años, primero en el Gijón (95-96) y sobre todo en Manresa, donde protagonizó cuatro temporadas más que notables. Sus finales ante el Baskonia en 1998 le confirmaron como un jugador sólido, con mención especial para el primer partido (13 puntos en 43 minutos) y el cuarto y definitivo (14 en 27). Encajó a la perfección en aquel ecosistema tan solidario en el que, por debajo de Creus, cualquiera podía ser protagonista.

En su última etapa en el Nou Congost es cierto que abundaron los problemas físicos, lo que le abrió la puerta hacia una temporada 2000-01 bastante complicada (8 partidos en el Gran Canaria y el resto en LEB con el Lleida). Finalmente en Girona (2001-02 y 2002-03) recuperaría un nivel más acorde a sus cualidades, pero fue entonces, con 30 años, cuando sorprendió a muchos al anunciar su retirada. Solo tenía 30 años y cerraba así 223 partidos en la actual Liga Endesa con 7,1 puntos en 22 minutos de media.

Girona, etapa final de su carrera como jugador.

Pero el baloncesto siguió muy dentro de él. Siempre ha tenido fama de detectar bien el talento ajeno, sobre todo el de chicos jóvenes. Ejerció de director deportivo en el Girona, aunque tuvo que vivir el momento terrible del hundimiento del club bajo el emblema Akasvayu, y después ejerció el mismo papel en Manresa con resultados desiguales (dos descensos deportivos en cuatro años). Entre medias fue uno de los creadores de un proyecto que no tenía por entonces muchos precedentes: en Eurohopes (incluyendo su potente versión web Eurohopes.com) se centró en analizar el baloncesto de formación y los jugadores con proyección.

Seguro que ese gusto por el basket de cantera fue lo que le llevó a su último trabajo como coordinador de las categorías inferiores del Barcelona y que acaba de abandonar por iniciativa propia. Le ha sustituido nada menos que Juan Carlos Navarro. Varios de las promesas por las que se ha apostado estos años en la casa blaugrana han llegado bajo su recomendación.

En un acto como director deportivo del Manresa.

Jugador, director deportivo, ojeador… Hasta ejerció como entrenador una época como ayudante de Edu Torres en Girona, poco después de colgar las botas. Seguro que le enseñó la experiencia, pero no quiere repetirla. “Es algo que descarto porque, de hecho, creo que hay otras cosas relacionadas con el baloncesto que se me dan mejor, y creo que es bueno darse cuenta”, comentó en una entrevista digital en 2011. Y de momento va cumpliendo su palabra.