Troy DeVries: nunca es tarde para hacerse un hueco (si enchufas como él)

Troy DeVries llegó a España con 26 años y parecía un americano más de la LEB Oro: afilado en el juego ofensivo, muy listo jugando y decente en defensa. Pero no muchos vieron en él durante varias temporadas a alguien que pudiera hacerlo realmente bien en la Liga Endesa, como finalmente sucedería al borde de la treintena. Quizás no tenía un aspecto muy atlético, pero eso lo compensaba siendo completo y esforzado, además de letal cuando entraba en combustión en ataque.

Y es que a DeVries en realidad no le conocía mucha gente cuando fichó por el Plus Pujol Lleida en la 2008-09. Había tenido un periplo universitario no demasiado rimbombante, incluyendo el cambio de centro (de Portland State a New Mexico) y sus primeras experiencias internacionales habían sido en Alemania, Australia y Ucrania.

Con el Melilla, su último equipo LEB antes de dar el salto.

Incluso en la propia LEB Oro tardó en eclosionar. “Cuando tuve la oportunidad de jugar en España fue como un sueño, como si mis oraciones por fin se cumpliesen. Era una oportunidad que siempre había buscado y al fin llegó. Había escuchado que era el mejor país para jugar fuera de la NBA”, comenta hoy en día.

Promedió 14,6 puntos en Lleida y 13,7 en Girona la temporada siguiente, pero ninguno de los aspirantes al ascenso terminó de apostar por él y en 2010 se marchó de regreso a Australia. Su gran momento llegó con el Melilla, de vuelta en la 2011-12, cuando alcanzó los 19,1 puntos y un 45,9% en triples, aunque llamó la atención del mismísimo Unicaja para hacerle una oferta irrechazable y completar la temporada en el Martín Carpena. Aquellos 10 partidos a buen nivel le sirvieron para fichar por el Manresa en la siguiente campaña y en el Nou Congost dio algún que otro recital tremendo, como los 34 puntos que le clavó al Joventut.

Después llegó un nuevo paréntesis, en el que le dio tiempo a ganar la liga portuguesa y ser el máximo anotador de la competición con el Oporto, ganar un buen dinero en Turquía y hasta asomarse a la liga de desarrollo con Los Angeles D-Fenders. En abril del 2017 el Betis le reclamó para los que serían sus últimos cinco encuentros aquí, demostrando que sus cualidades seguían casi intactas. En total, 49 encuentros en la élite con 14 puntos de media en solo 25 minutos y un 42% en triples.

Su mejor año, en Manresa 2012-13.

“Me siento muy agradecido por haber podido jugar tantos años allí. El nivel de baloncesto era muy alto y disfruté con ello”, comenta, identificado también con el modo de vida de aquí. “Me gustaba la siesta en mitad del día y también cenar tan tarde. Conocí a mucha gente agradable y por si fuera poco mis dos hijas nacieron allí”, añade.

DeVries se ve a sí mismo como “un jugador que trabajó duro durante toda su carrera”. “Mi mejor cualidad era el tiro, pero también me fui convirtiendo en alguien que hacía un poco de todo. Salía muy bien de los bloqueos y sabía leer las situaciones de ‘pick and roll’. Anotando, acertaba con el ‘catch and shoot’ tanto a media como a larga distancia y también podía penetrar. Y defensivamente, siempre intentaba dar lo mejor”, añade. Lo dice un tipo que asegura que su mayor defecto fue “entrenar demasiado y no cuidar del todo de mi cuerpo, lo que me ocasionó algunas lesiones y jugar con dolor, sobre todo al final de mi carrera. Pero de todos modos creo que el entrenar extra fue lo que llevó al nivel que tuve y por eso no me puedo arrepentir de ello. Los entrenadores y los compañeros me ayudaron mucho”

También reconoce que “dudó un poco” sobre sí mismo cuando en sus primeros años en España no conseguía dar el salto a la Liga Endesa, “pero cuando en las pretemporadas me enfrentaba a sus equipos, venía que podía tener la capacidad suficiente como para jugar con ellos. Cuando el Unicaja me fichó mientras estaba en Melilla me emocioné mucho. Fue difícil dejar Melilla, un equipo en el que me encantaba estar, pero era una oportunidad que no podía dejar pasar. En Málaga aproveché la oportunidad en una situación complicada y ganamos algunos partidos importantes. Siempre les estaré agradecidos”.

En una sesión de entrenamiento, en la actualidad.