Obrad Sarancic: Yugoslavo de talento en el viejo Congost

Fue uno de los primeros balcánicos en jugar en España: Obrad Sarancic, que disputó unos pocos partidos en la 88-89 y la 89-90 completa con el TDK Manresa, tuvo como únicos antecesores a ilustres como Mirza Delibasic, Drazen Petrovic, Goran Grbovic y muy pocos más.  Era ya veterano (35 años cuando llegó), pero lo hizo bastante bien, siguiendo la línea del jugador de la antigua Yugoslavia de muchos fundamentos y conocimiento del juego.

Sarancic medía 2,04, era técnico, veía el aro grande y no le faltaba dureza. En sus 47 partidos en España promedió 15,6 puntos y 7,6 rebotes en 32 minutos. Llegó como sustituto del brasileño Gerson Victalino, pero tanto convenció en cinco encuentros que renovó y tuvo el honor de jugar al lado de George Gervin en la lucha por la permanencia (finalmente lograda) en el equipo que todavía jugaba en el viejo Congost.

A sus espaldas traía un largo historial en su país, todavía unificado (él es montenegrino de nacimiento). Fue todo un símbolo en el Borac Cacak, donde jugó 12 años, y hasta llegó a entrar en alguna preselección para el equipo nacional yugoslavo, pero, para su disgusto, no llegó a disputar torneo internacional alguno.

Con el Borac Cacak, donde estuvo 12 años.

En una entrevista en la RTS serbia reconoce que de niño “todo el mundo me decía que tenía que dedicarme al baloncesto, y a mí, la verdad, es que ni me gustaba ni me llamaba la atención. Tuve que ir obligado a los entrenamientos”.

Le costó mucho salir de su país para jugar. “En esos tiempos no podías cambiar de equipo como se hace hoy en día. Si jugabas para un equipo les pertenecías a ellos, no podías irte si no te dejaban. Cuando tuve ofertas de Belgrado o Sarajevo, Borac me amenazaba y me manipulaba. Hacían contigo lo que querían”. Cuando al fin consiguió salir del país, ya lo hizo con 32 años, con el İstanbul Teknik Üniversitesi. “Fui el mejor del equipo. El club era de una universidad y no tenían grandes ambiciones, ni dinero para hacer un buen equipo. Nadie pensaba que íbamos a mantenernos, pero lo conseguimos”.

A Manresa llegó tras una segunda etapa en el Borac Cacak. “Le metí 40 y pico puntos a la Jugoplastika. Boza Maljkovic era su entrenador, y me dijo: “Si llegas a tener menos años ni preguntaba por tu precio”. Ese fue el peor año, ya que descendimos”.

En España asegura que pasó “16 meses inolvidables. Es club después hasta consiguió ser campeón de la Liga”. Pero no también hubo sufrimiento: “Todo el mundo piensa que es fácil jugar fuera de casa, pero no es así. Todos los ojos están puestos en ti… Cuando juegas y pierdes, no vales. Cuando ganas, eres el mejor. Mentalmente desgasta mucho. Había noches que me quedaba hasta las 6 de la mañana sin poder dormir”.

En el TDK Manresa.

En la entrevista, Sarancic cuenta un par de anécdotas curiosas: “En un partido amistoso nada más llegar a Manresa, mi presidente me dijo que hiciese un mate y que rompiese el aro y el tablero. Yo le pregunté por qué y el me dijo que simplemente lo hiciese. Hice un mate, rompí el tablero. Lo que quería es que la gente hablase del yugoslavo, de lo fuerte que era, así darle protagonismo al TDK, un patrocinador japonés”.

Otra del presidente, entonces Carles Casas: “En un partido que jugamos en casa, me dijo que si en el último minuto íbamos ganando, que tirase al suelo a un americano del equipo contrario. Le dije que vale, pero que igual me suspendían algún partido. Me dijo que lo hiciera y que no me preocupara. Hice como me dijo, los árbitros me echaron y durante una semana días se estuvo hablando de esto y hasta salió en la televisión. Fui premiado por ello”.

Su retirada todavía tenía que esperar: descansó, jugó otra temporada en Turquía y luego alcanzó los 40 con el Buducnost 93-94 y los 42 con el equipo de su pueblo, el Goč de Vrnjačka Banja.  Pero va más allá: ”Con 57 años jugaba la tercera división serbia, pero los años ya hicieron lo suyo y no pude más. Ahí fue cuando acabe del todo con el baloncesto”. Hacía tiempo que administraba su propio grupo de empresas.

¿Qué cambiaría de su carrera? “Trabajar más, entrenar más individualmente. Físicamente estaba muy bien y las lesiones me han respetaron mucho durante todos esos años”.

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