Mirotic y los otros ‘fichajes del verano’

Pocos pueden discutir que el de Nikola Mirotic por el Barça Lassa ha sido el fichaje de mayor impacto en la Liga Endesa este verano. Tras una trayectoria en la NBA bastante notable, el hispano-montenegrino –canterano del Real Madrid, para añadirle más morbo a la cuestión—ha decidido regresar a España. Lo hace con la etiqueta de jugador decisivo. Pero echemos la vista atrás y, contando con el apoyo del archivo de ACB Photo y Gigantes del Basket, adentrémonos en una posible lista de ‘fichajes del verano’ desde el comienzo de la era ACB, en 1983. Advertimos que hay de todo: grandes estrellas que cumplieron con las expectativas, jugadores bastante desconocidos que se hicieron leyendas en nuestra competición, varios ilustres retornos… y algún que otro ‘bluff’, claro.

1983, Wayne Brabender

Tras una gran carrera en el Real Madrid y la selección española, el gran Wayne Brabender decidió que quería seguir disfrutando del baloncesto y hacerlo cerca de casa. El Caja Madrid, ubicado en Alcalá de Henares, le acogió durante dos últimas temporadas en las que aportó veteranía y tiro exterior. En la 83-84 rozó los 20 puntos por partido (19,9), mientras que en la 84-85, ya al borde de los 40 años, alcanzó los 13.

1984, David Russell

No era un jugador desconocido en España. Había estado unos meses en el Joventut a buen tono, pero no lo suficiente como para continuar en Badalona. Así es que el Estudiantes apostó por él y su gusto por el espectáculo. Automáticamente se hizo un ídolo de La Demencia y, a los pocos meses, formó uno de los mejores dúos americanos de la historia del basket nacional junto a John Pinone, sustituto de Craig McCormick.

1985, Granger Hall

En unos tiempos en los que conseguir vídeos y estadísticas de un jugador era mucho más difícil que ahora, fichar a un americano ‘rookie’ en Europa era un riesgo obligado que había que tomar casi con los ojos cerrados. Al Forum Valladolid no le pudo salir mejor con Hall, que acababa de salir de la universidad de Temple. Empezó entonces una larga estancia en España hasta 1998 que saldó con 427 partidos y 18,7 puntos y 9,8 rebotes de promedio.

1986, Wayne Robinson

Había una serie de clubs que soñaban con discutir la hegemonía de Real Madrid y Barcelona, que copaban prácticamente todos los títulos nacionales y, sobre todo, lo mejor del mercado. Por eso sorprendió que el Cacaolat Granollers hiciese una gran oferta a Wayne Robinson, que llevaba dos años a muy buen nivel en el Madrid, para convertirlo en la bandera de su proyecto. Mezclaba efectividad y espectacularidad de forma perfecta.

1987, Audie Norris

Aíto García Reneses llevaba ya en el Barcelona un par de años e iba construyendo un equipo de leyenda con jugadores de su confianza (Andrés Jiménez, Quim Costa…). Lo culminó con Norris, al que solamente las lesiones le impidieron triunfar en la NBA con Portland y que llevaba dos años haciéndose respetar en Italia. La siguiente frase se ha convertido en un  tópico, pero es la pura verdad: sus duelos con Fernando Martín fueron épicos.

1988, Drazen Petrovic

En realidad, el fichaje del ‘Mozart de Sibenik’ no se gestó un verano, sino año y medio antes, cuando el Madrid le ganó por la mano al Barça para cumplir el famoso adagio ‘si no puedes con tu enemigo, únete a él’. Petrovic fue Petrovic desde el primer segundo que estuvo en España: anotador genial y provocador impenitente. Lástima que al año cogiese las maletas y se fugase a Portland. Es verdad que esto se le quedaba pequeño.

1989, Arvydas Sabonis

Como sucedería tres años después con Oscar Schmidt, fue todo un honor para Valladolid tener en su equipo a Arvydas Sabonis, uno de los mejores jugadores de la historia del basket FIBA. Gonzalo Gonzalo, presidente del Forum, echó  toda la carne en el asador para traerse al pívot (entonces todavía soviético). Llegó muy ‘tocado’ a nivel físico, pero aquellas dos temporadas sirvieron para reinsertarle como gran estrella. Bien lo supo luego el Madrid.

1990, Juan Antonio Corbalán

Hemos intentado no poner dos fichajes del mismo equipo en veranos consecutivos, pero esto ha resultado inevitable. Al Forum no le bastó tener a Sabonis sino que le hizo una ‘súper oferta’ al mítico Corbalán para que descolgase las botas ¡dos años después de su retirada! Esto es como si Navarro volviese a las pistas hoy. Aquello, salió más bien mal: el doctor seguía teniendo un cerebro privilegiado, pero se perdió muchos encuentros por problemas físicos.

1991, Darryl Middleton

Había jugado un año en Turquía (Cukurova Estambul) y dos en Italia (Teorema Arese), pero Middelton no era un ‘4’ muy conocido en el continente. Su fichaje cambió a Girona y Girona le cambió a él, ya que a partir de entonces lo tuvo como ‘centro de operaciones’ y regresaría hasta dos veces al equipo de la ciudad. Su rendimiento fue excepcional, tanto en lo humano como en lo deportivo: era una máquina de producir estadística con facilidad.

1992, Velimir Perasovic

1992 fue el verano del tercer extranjero. Ahora puede parecer una bobada, pero entonces supuso una revolución en todos los sentidos. Los clubs empezaron a fichar más exteriores. A Perasovic sí se le conocía bien: no llegaba al estrellato de Dino Radja y Toni Kukoc, pero sí había colaborado mucho y bien a los triunfos de la Jugoplastika. Mil hurras por el Breogán, que sí se decidió a ficharle por delante de los ‘grandes’. El Baskonia subsanó ese error un año después.

1993, Nacho Azofra

El Caja San Fernando sevillano estaba dispuesto a instalarse en la élite nacional  y verano tras verano acumulaba ilustres veteranos como Brian Jackson, Darrell Lockhart y Steve Trumbo. El siguiente en llegar fue Nacho Azofra, entonces un base ‘top’ tras haber emergido de la cantera del Estudiantes. En Sevilla en dos temporadas estuvo correcto, pero nunca llegó al nivel de excelencia que recuperaría  de vuelta a Madrid.

1994, Darrell Armstrong

El que diga que conocía perfectamente a Darrell Armstrong antes de llegar a Ourense, seguramente miente. ¿Quién sería el visionario que en el club gallego se decidió a incorporar a un base de la liga chipriota? A los dos días de estar aquí todos ya habían alucinado con su descaro y cualidades físicas, que le llevarían a ser el ganador del concurso de mates más bajito que haya habido en España. No fue raro que al poco tiempo iniciase una sólida carrera NBA.

1995, Arturas Karnisovas

Quizás ni en el Barcelona esperaban tantísimo de Arturas Karnisovas en su primera etapa como azulgrana. Había culminado su formación en Seton Hall y tenido un aceptable año en Francia, en el Pau Orthez, pero su desembarco fue impactante, con un partido de debut ante el Baskonia que pasó automáticamente a los anales de la liga (33 puntos). Pocos aleros con más clase han estado por aquí, pero, claro, el basket es más fácil cuando eres lituano.

1996, Alberto Herreros

Polémica, polémica, polémica. El Estudiantes, tras un largo tira y afloja, terminó traspasando a su jugador franquicia al Real Madrid por una cifra récord entonces (250 millones de pesetas). Lo curioso es que su debut se produjo frente a los que había sido sus compañeros los años anteriores… y con La Demencia haciéndole centro de sus iras. Aquel verano también coqueteó con los Vancouver Grizzlies.

1997, Bernard Hopkins

En el Gran Canaria tuvieron una época tremenda en cuanto a acierto con los americanos: John Morton, Albert Burditt… y Bernard Hopkins, quizás el que menos referencias tenía de los tres. Y es que había estado en universidades pequeñas y su única experiencia profesional había sido en la CBA con los Yakima Sun Kings. Su caso es muy parecido al de Darryl Middleton, incluso en tipo de juego. Fue un ‘grande’ querido por todas las aficiones para las que jugó.

1998, Alfonso Reyes

En 1996 se habían abierto las fronteras entre jugadores de la Unión Europea, aunque tardaron en llegar comunitarios realmente interesantes más allá de Efthimios Rentzias al Barça. Por el contrario, el mayor de los Reyes, que era titular en la selección gracias a su fortaleza bajo tableros, se había marchado al Racing de París. De allí regresó para sacarse la espina de que, años atrás, no había triunfado en el Estudiantes. Y le salió bien.

1999, Andrés Nocioni

Este acabó siendo ‘el fichaje del verano’ pasados varios años, porque lo cierto es que al ‘Chapu’, puede que algo pasado de vueltas, le costó mucho asentarse en su primera temporada en el Baskonia. A Vitoria había llegado procedente del Independiente de General Pico. Su cesión al Manresa en la 2000-01 le terminó de forjar como el enorme competidor que sería ya hasta el final de su carrera.

2000, Rony Seikaly

Venga, vamos a ensañarnos un poco con Seikaly, como siempre sucede. Iba a ser la estrella del Barcelona, pero con Aíto no hay privilegios para nadie, por mucho que hayas estado un montón de años en la NBA a gran nivel. Así es que nuestro hombre apenas duró un mes en el equipo y rescindió uno de los mayores contratos que ha habido en la Liga. No volvió a jugar un solo partido como profesional.

2001, José Antonio Paraíso

El Valencia Basket  intentaba engrosar sus vitrinas y pagó por Paraíso al Cáceres una cantidad similar a la del Madrid por Alberto Herreros. La negociación también fue larga y sinuosa, pero ese dinero dio vida al club extremeño durante un par de años. ‘Para’ era entonces  probablemente el mejor ‘3’ nacional, sobre todo a nivel ofensivo, porque solía elegir bien entre las múltiples posibilidades que se generaba para anotar.

2002, Dejan Bodiroga

El hombre que patentó el ‘látigo’ había sido otro de los fichajes del verano en 1996, cuando firmó por el Real Madrid, pero su tremendo talento no se tradujo en las suficientes victorias. Después de dominar Europa con el Panathinaikos, el Barça le encomendó lo mismo junto a Gregor Fucka y lo consiguió con creces en la inolvidable final continental en el Sant Jordi. A veces daba la impresión de estar muy sobrado, sobre todo en los minutos decisivos.

2003, Antoine Rigaudeau

La llegada del mejor base francés del momento confirmó que los Roig iban muy en serio en La Fonteta. Había tenido una breve experiencia en la NBA con los Mavericks en la que se dio cuenta de que donde realmente podía marcar diferencias, como había ocurrido anteriormente en Bolonia, era en el baloncesto FIBA. En Valencia cumplió bien, pero algo tuvo que fallar porque el equipo no llegó a los niveles exigidos.

2004, Felipe Reyes

El trasvase Estudiantes-Real Madrid vivió un nuevo capítulo aquí. Ya pudo haber ocurrido la temporada anterior, pero el conjunto colegial terminó igualando la oferta que había recibido Reyes. En 2004 ya no pudo hacerlo y tuvo que dejar marchar a un jugador que, quince años después, sigue vistiendo la misma camiseta, siempre con una enorme profesionalidad. Ya no es tan decisivo como antes, pero continúa siendo muy útil.

2005, Marcus Brown

Málaga, como Valencia, era otra plaza emergente que acudía con fuerza al mercado. En aquel 2005 se llevó a un auténtico seguro de vida, un Marcus Brown que ya había sido campeón liguero en Francia (Pau Orthez), Turquía (Efes Pilsen) y Rusia (CSKA). Un gran competidor que mantendría su fama de ganador nato dando su primera y hasta ahora única Liga al Unicaja en su primer año en el Martín Carpena.

2006, Marc Gasol

Uno de los ‘robos’ de la década y de la historia. Marc Gasol había promediado 3,1 puntos y 2,8 rebotes en 10 minutos con el Barcelona 2005-06 y hubo quien cuestionó seriamente que pudiese ser mínimamente productivo en el Akasvayu Girona. Pero Svetislav Pesic supo sacarle el jugador que llevaba dentro, ayudado por un notable cambio físico. El resultado fue dominar la Liga y marcharse al poco tiempo a la NBA para lucir también allí.

2007, Pete Mickeal

Sí, Mickeal era conocido en España porque dos años antes había estado en el Breogán firmando buenos números, pero el equipo había terminado último y él se había marchado a una competición poco prestigiosa como la surcoreana. Pero el Baskonia dio en el clavo cuando primero lo fichó y luego le dio los suficientes galones como para ser su líder en la época más brillante que ha tenido en cuanto a títulos.

2008, Juan Carlos Navarro

El ‘hijo pródigo’ del Palau Blaugrana. Se demostró a sí mismo que podía jugar bien en la NBA, pero decidió volver tras un año en Memphis porque ya no tenía a su amigo Pau Gasol al lado y las condiciones económicas que le ofrecía el Barcelona eran incluso más ventajosas. Estaba ‘la Bomba’ en su momento cumbre como anotador imparable y con Dusko Ivanovic toda la ofensiva se centró en él.

2009, Ricky Rubio

Alejado del ‘hipster’ que parece hoy en día, Ricky tenía entonces todavía una tremenda cara de crío. Pues por ese crío, recién drafteado por los Wolves con el número 5, pagó el Barça alrededor de 4 millones de euros al Joventut, lo que sigue siendo el traspaso más caro de la historia del basket español. Fueron dos años como azulgrana en los que ganó la Euroliga y se terminó de preparar para el desafío que le iba a llegar tarde o temprano: la NBA.

2010, Sergio Rodríguez

Otro al que cuesta reconocer en las fotos de la época, ¿verdad? Y es que, no nos engañemos,  el ‘Chacho’ parece mucho mejor jugador con barba. Es cierto que el Madrid le recuperó tras salir de los Knicks y que le costó hacerse con el mando del equipo. Incluso se habló de que no cumpliría su contrato. Sin embargo, con el tiempo se convertiría en un base desequilibrante con su conjunción entre tiro exterior y visión de juego.

2011, Thiago Splitter

No fue exactamente un fichaje de verano, ya que su breve incorporación al Valencia Basket se gestó con la temporada ya iniciada debido al ‘lock-out’ de la NBA. Esa misma circunstancia permitió ver en España a otros como Goran Dragic, Serge Ibaka, Kevin Seraphin y Rudy Fernández. Todos se marcharían, aunque este último volvería el curso siguiente cumplido su compromiso con los Nuggets. ¿Splitter? Fantástico: 15,3 puntos y 9,3 rebotes.

2012, Ante Tomic

Esto ha dado para ríos de tinta y megas de ordenador. ¿Hizo bien el Madrid en dejar marchar a un ‘5’ nato con el que había parecido acertar de pleno apenas dos años antes? No es que el croata haya dado mal rendimiento en el Barcelona, pero es que los blancos han sido desde entonces los ‘amos’ del baloncesto nacional sin que le hayan echado de menos. Mucha controversia aquí, ¿verdad?

2013, Carlos Suárez

Sin acabar de encontrar su sitio en la rotación del Real Madrid, todas las partes salieron beneficiadas cuando Suárez (otro que había dejado Estudiantes para ir a la ‘Casa Blanca’) eligió el Unicaja para continuar su carrera deportiva. En estos años se ha convertido en un jugador muy querido en Málaga, donde ha añadido nuevos matices a su estilo, ya más asentado como ‘4’ abierto y no como ‘3’.

2014, Tomas Satoransky

La carrera del checo es una maravilla de precisión: primero culmina su formación de manos con Aíto García Reneses y Diego Ocampo, después demuestra que puede llevar las riendas de un grande como el Barcelona y por último va a escalando peldaños en cuanto a respeto en la NBA hasta conseguir una consideración de titular en los Chicago Bulls. En el Palau aprendió mucho al lado de un ‘perro viejo’ como Marcelinho Huertas.

2015, Fernando San Emeterio

Tenía 31 años y, aunque había dado al Baskonia con su legendario 2+1 la última Liga que ha conseguido hasta hoy en día, la de 2010, se estimó en el Buesa Arena que no era la mejor idea pelear por su continuidad con el Valencia. El tiempo probablemente ha terminado dado la razón a los ‘taronja’, que han encontrado en ‘San Eme’ a un jugador polivalente, carismático y generoso.

2016, Andrea Bargnani

El segundo número 1 del ‘draft’ en jugar para un equipo español (lo fue en el 2006, lo mismo que Ralph Sampson en 1983) generó una gran ilusión cuando firmó por dos temporadas por el Baskonia, pero los problemas físicos que ya arrastraba en su última etapa en la NBA le impidieron mostrar todo su talento y ni acabó la primera campaña. Cuando estuvo en pista confirmó su buena mano (11,5 puntos) y también su alergia a la pintura (2,5 rebotes).

2017, Jaime Fernández

Mucha visión la del MoraBanc Andorra en la incorporación de Jaime Fernández, ya que, aunque había ido mejorando sus números en el Estudiantes, no se esperaba que se convirtiese en una pieza tan importante. Los 100.000 euros que pagaron los del Principado acabarían siendo una buena inversión y nuestro hombre, tras promediar 12 puntos por partido, acabó el año siguiente en el Unicaja.

2018, Stan Okoye

Buen ojo también el del Tecnyconta Zaragoza con Okoye, uno de los mejores de la Liga la temporada pasada con sus 14,8 puntos y canastas decisivas en los minutos finales de varios partidos. ¿Cabía esperar tanto? En cierto modo, sí, porque la campaña anterior, en Varese, había optado a ser el MVP de la Lega. Hace unas semanas, antes de disputar el Mundial con Nigeria, aceptó una oferta del Herbalife Gran Canaria.

2019, Nikola Mirotic

Fin del viaje por estos 37 veranos con Mirotic, que parecía estabilizado en la NBA siendo importante en uno de los favoritos al anillo, Milwaukee Bucks. Recibió otras ofertas como las de Utah Jazz y Los Angeles Lakers, pero pesó más el hecho de ser la referencia de un Barça que estará cuajado de estrellas y en el que otros como Cory Higgins o Álex Abrines también hubiesen optado a ser el ‘fichaje del verano’ de no producirse el suyo.