Mario Santana: de matador de concurso a piloto de aviones

Antes de que desapareciesen, los concursos de mates en la Liga Endesa ofrecieron algunas escenas bizarras al máximo: balones ardiendo, coches en la pista, un aficionado salido de una competición previa ganando a los profesionales (Eduardo Sipi en 2001), aquel ‘streaptease’ de Walter Hermann… De todo eso, al final ha terminado teniendo especial gracia lo sucedido con Mario Santana, que en 1997 se disfrazó de aviador… y ha terminado siendo piloto comercial. Toda una profecía que él se empeñó en cumplir.

Ocurrió en una ciudad mágica como Granada, en uno de aquellos fines de semana de All Star en los que era más fácil ver a jugadores y demás ‘troupe’ en los bares que en la cancha. El sábado 8 de noviembre a Santana, un alero canario de 2,02 que acababa de ascender con el Caja Cantabria de Torrelavega, no se le ocurrió otra cosa que calzarse un gorro de aviador y hacer su ronda de mates de esa guisa. Acabó cuarto entre siete participantes, pero la imagen de la cita fue mucho más la suya que la de Chandler Thompson, vencedor sobre Jackie Espinosa por un solo punto.

Disfrazado de aviador.

 

De hecho, el chico compartió portada de ‘Gigantes del Basket’ (número 628) con el mismísimo Michael Jordan. “Fue algo más enfocado a una broma o a dar un espectáculo, en el que ya sabíamos que no podíamos hacer nada contra los americanos…”, comenta hoy en día.

Según sostiene, la idea fue de Bob Harstad, su compañero de equipo, en colaboración con otros, un día en el que el nivel de humor en el vestuario estaba alto. “No tuve vergüenza en hacerlo. Creo fue un golpe de aire fresco a la competición y a los aficionados al ver algo diferente que al final a todos gustó”, añade. Le dieron la máxima puntación (50).

Santana había debutado en ACB unos años antes (temporada 93-94), cuando era una promesa reclutada por el CAI Zaragoza (“Gustavo Nieto y José Luis Ereña me cuidaron como si fuera su hijo”). En Torrelavega estuvo dos temporadas en la máxima categoría, aunque nunca pasó de ser un jugador muy secundario en la rotación (1,9 puntos en 8 minutos por partido). “Siempre me sentí como en casa. Era un club muy familiar. Fue mi primer contacto con Quino Salvo, mi gran amigo. Solíamos jugar uno contra uno y siempre ganaba él, como contó en un ‘Vicios pequeños’ de ‘Gigantes’”, recuerda.

Después jugaría en buenos equipos de LEB (Bilbao, Menorca y Los Barrios) e incluso probó la aventura fuera, primero en Austria (una campaña completa en el campeón local Saint Polten, jugando incluso la Euroliga) y luego en Grecia (solo cuatro partidos con el Apollon Patras). “Creo que era un jugador rápido en el uno contra uno, muy atlético, con ventaja en el poste bajo al ser un alero alto. ¿Tirador? Regular…”.

Portada de Gigantes del Basket.

Tras su retirada había que buscarse la vida de otra manera. Y a fe que lo hizo, completando los exigentes cursos para ser piloto de grandes aviones, quién sabe si inspirado por aquella noche granadina. Para lograrlo se necesita de año y medio a tres años de intensa formación. No es cualquier cosa ponerse a los mandos de un Airbus A-350, como es su caso, que puede trasladar hasta 366 pasajeros. Actualmente está considerado uno de los aviones más modernos de los que surcan los aires.

Santana forma partede la plantilla de Qatar Airways desde hace seis años: hoy en Doha, mañana en Londres y pasado mañana en Johanesburgo. “¿Quién me lo iba a decir desde aquel concurso de mates haciendo aviador hasta el día de hoy, siendo un aviador real?”, se pregunta entre risas.

En fin, era eso o dedicarse a impartir justicia y pan entre los más desfavorecidos: en el All Star de 1998 volvió a ser portada de ‘Gigantes’ porque entonces se vistió como el mítico ‘El Zorro’ con capa y antifaz, metiéndose incluso en la final, en la que acabó tercero.

En la actualidad.

El de Mario Santana no es el único caso de piloto comercial entre ex baloncestistas, aunque sí en lo que se refiere a antiguos jugadores de ACB. Le acompaña en los cielos ‘Pichi’ Hidalgo, otro canario que jugaba como escolta (era un enorme tirador) y que tuvo bastante protagonismo en LEB durante varias temporadas durante los años 90 (Plasencia, Tenerife, Gijón, Badajoz y Huelva), aunque nunca llegaría a asomarse a la élite.

*Reportaje publicado en el número 1.470 de Gigantes del Basket (marzo de 2018)