Copa de Mundo 2019: ‘Qvo vadis, Italia?’

COPA DEL MUNDO 2019: ‘QVO VADIS, ITALIA?’

 Recuerdo con gran cariño cómo en tertulias de redacción, Andrés Montes presumía de haber pedido un autógrafo a Romeo Sacchetti. “Yo, he pedido muy pocos autógrafos en mi vida, porque no me gusta. Pero a este tío, sí lo hice”. Y también recuerdo la estampa de “tanqueta” de este Sacchetti como alero, las más veces titular de la “squadra azzurra”, dando un salto físico para la época a los suyos, junto a los roqueños pívots que mostraban por bandera -liderados por Dino Meneghin-. Ello les valió la plata en los Juegos de Moscú’80 y el oro en el Eurobasket francés de 1983, por ser dominadores de las zonas, del rebote, del juego agresivo con pizcas de marrullero y enormes gestores en últimos minutos para ganar partidos igualados. Porque, ¡ah! contaban con enormes directores en pista. Les derrotaban quienes eran superiores en músculo y altura a ellos (básicamente la URSS y Yugoslavia), pero poco más. 

El nacionalizado Jeff Brooks, en lucha por el rebote.

 En la actualidad, Romeo Sacchetti, seleccionador italiano, tiene el reto de dirigir un grupo de compatriotas diametralmente opuestos en estilo a los que compartió vestuario como jugador. Los “azzurri” ahora son jugadores de calidad exterior, con el contrapunto de una enorme escasez de hombres interiores. Bailarines sobre una pista, en la que dominan por fundamentos, una delicia verlos jugar. Pero de esos tienen pocos. Muy pocos, diríamos. Vale que las lesiones de Luigi Datome y Danilo Gallinari en el Torneo Acrópolis, donde Endesa Basket Lover tuvo ocasión de presenciarlos en directo, les dejaron muy diezmados. Sin embargo, fue tan pobre la imagen que dieron, que francamente, es complicado el pensar que ambos puedan hacer milagros, más por cambiar la dinámica del equipo que por sus actuaciones individuales.

Escaso espíritu de sacrificio defensivo (con lo que han sido) e inoperantes ante amenazas interiores, muy pobres en transiciones y la verdad, sin saber a qué jugaban más que a tiros sin ninguna selección de Marco Belinelli (2 de 18 en triples en el acumulado de los 3 partidos jugados en Atenas). Sí que el último día, a Alessandro Gentile le dio por jugar con arranques individuales (26 puntos en la derrota 72-70 ante Turquía, con un parcial en contra de 24-9 en el último cuarto) y cierta ayuda del irregular Daniel Hackett (7 de 18 en tiros de campo en sus 2 encuentros). Y ya está. Es lo más con lo que cuentan.

Alessandro Gentile, uno de los puntales italianos.

Porque interiormente, el único aliciente (al margen de los mencionados Gallinari y Datome) es el ex Unicaja y nacionalizado Jeff Brooks el pasado año, muy al estilo de lo que ellos pretenden jugar, al que se le puede sacar mucho jugo, siempre y cuando cuente con un center al lado. Pívot que acompañe, a pesar de ser tosco, les resuelva papeletas defensivas. En esta nueva mentalidad “azzurra”, el contar con alguien tipo Denis Marconato, le venía francamente bien. Porque con jugadores de nivel contrastado en el exterior y “4” abiertos, lograron el enorme éxito de la plata olímpica en Atenas, en 2004. Pero necesitan el cerrojazo en la zona, rememorando por ello a. citado Marconato. Y en ocasiones, para encontrarlo, han tenido que usar de su 2ª división (Lega Due), como fueron los casos de Davide Cantarello a principios de los 90 o mucho más reciente, Marco Cusin. Para la cita china, no cuentan con nada de eso. Que Awudu Abass y Paul Biligha (que no llegan, por mucho que digan, a los dos metros), sean los interiores esforzados, ante jugadores como Milutinov, Marjanovic o Bourousis, es complicado pensar en éxitos.

Deberán ajustar muchísimo más las defensas zonales que han usado en esta preparación, ser mucho más agresivos en el uno contra uno y buscar el orden en ataque que sí vimos en la derrota que infringieron a España en 2015 en Berlín y que, ni por asomo, presenciamos en Atenas la pasada semana. No prometen mucho para esta cita de la Copa del Mundo de China’19. Es posible que puedan dar sorpresas, pero su trayectoria no debería ser muy larga entre los grandes. Es la dinámica de un país con su baloncesto a nivel nacional, que ha llevado a la Selección a ir con lo justo, justo, porque no hay más de donde rascar. Por lo que, claramente nos preguntamos, ‘Qvo Vadis, Italia?’