Dan Kickert: ‘Cuatro y medio’ australiano con doble oportunidad en Canarias

Quizás se quedó algo corto Dan Kickert en su intento por ser un jugador de cierto relieve en la Liga Endesa. Hace unos años, terminando la temporada 2013-14, tuvo una segunda oportunidad en ella con el Iberostar Tenerife, pero su impacto no fue el suficiente como para asentarse. Se trata de un ‘4’ internacional australiano con pasaporte holandés con buena mano que todavía está dando sus últimas batallas en la liga de su país a los 37 años. Su primera experiencia en España fue en la LEB Oro, en el Breogán 2007-08, y sí le había dado los suficientes réditos como para que el Gran Canaria confiase en él las dos temporadas siguientes, aunque en un papel bastante limitado.

Gran Canaria (2008-10).

Nacido en Melbourne, ha sido tradicionalmente un jugador con buen mercado en Europa desde bastante joven. Antes de Lugo había estado en Livorno. Como celeste su ayuda no sirvió para ayudar en el ascenso (10,3 puntos y 3,6 rebotes en 20 minutos), pero sí para promocionarle a nivel personal a una categoría inmediatamente superior. Era apreciado por su capacidad para ser algo así como un ‘cuatro y medio’.

Sin embargo, en Las Palmas apenas trascendió de la etiqueta de cuarto pívot, aficionado a abrirse a la línea de tres puntos y sin poder vencer la tremenda competencia que tenía en su posición, James Augustine. La segunda temporada fue especialmente intrascendente (2,8 puntos y 2,1 rebotes), con la curiosidad de que su mejor encuentro fue en la jornada inaugural ante el Joventut (9 y 7).

Empezó entonces una etapa caracterizada por su gusto por el este del continente, primero en Polonia (Turow Zgorzelec) y después los grandes de Ucrania (Dnipro, Budivelnyk y Avovmash). De allí salió ‘por piernas’ coincidiendo con el conflicto militar con Rusia y buscó acomodo para los últimos meses de la 2013-14 en el Iberostar Tenerife. Cuando se le preguntó por si había evolucionado respecto a su etapa en el Gran Canaria, respondió abiertamente que sí: “He ganado en confianza, tengo cinco o seis años más de experiencia de mi paso por varios equipos de distintas ligas. Ahora entiendo mejor el juego. Soy un jugador que puede jugar tanto dentro como fuera, así como crear espacios para mis compañeros”. Su balance en nueve partidos fue de 10 puntos y 4,3 rebotes en 20 minutos. No estuvo mal, pero regresó a casa.

Desde entonces ha sido un jugador fijo en la NBL: Melbourne United, Brisbane Bullets (entró en el segundo mejor equipo de la liga en el 2017), Sydney Kings y, en la última campaña, los neozelandeses Hawke’s Bay Hawks.

Iberostar Tenerife, finales de la 2013-14.

Su presencia en el equipo nacional australiano ha sido ‘guadianesca’. No ha logrado disputar unos Juegos Olímpicos, pero sí estuvo en el Mundial de 2006 en Japón. Lamentablemente, su momento más comentado en este capítulo fue la brutal pelea que coprotagonizó en 2018 en un partido de clasificación para el Mundial de China ante Filipinas. Se le acusó de haberlo empezado todo con un codazo al jugador rival Roger Ray Pogoy. Terminó con cinco encuentros como sanción a uno de los momentos más vergonzosos que ha vivido el baloncesto FIBA en los últimos años.

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La pelea ante Filipinas.