Taylor Rochestie: Fallido aterrizaje en Vitoria y un estrellato tardío

Un fichaje atinado en un momento inadecuado. Es el resumen que se podría hacer sobre la estancia de Taylor Rochestie en el Baskonia en la temporada 2012-13: solo llegaría a jugar siete partidos ligueros y otros cuatro de Euroliga, competición en la que algo de tiempo después demostraría ser un jugador muy válido, a la altura de los mejores.

El disparo, desde luego, estaba muy bien tirado. A Rochestie le avalaban una serie  de años en Europa en los que había demostrado ir poco a poco subiendo peldaños en su rendimiento y, además, había conseguido el pasaporte montenegrino, lo que le hacía especialmente apetecible en aquel verano del 2012. Base listo y al mismo tiempo gran anotador, en principio estaba destinado a relevarse con Thomas Huertel y competir de tú a tú con Carlos Cabezas. Pero algo falló por el camino, empezando por su entendimiento con el entrenador, Dusko Ivanovic.

Pocos partidos en Vitoria 

A Vitoria había llegado procedente del Le Mans y anteriormente había conocido las ligas alemana (Goettingen ­–título y MVP 2010 de la Eurochallenge incluidos– y Alba Berlín) y turca (Galatasaray). En Montenegro solo jugó para la selección.

El caso es que en los minutos que dispuso en el Baskonia no lo hizo mal: en 17 por partido promedió 6,1 puntos y 2,6 asistencias, aunque sin mirar demasiado al aro (6 de 11 en triples… y 9 de 17 en tiros de dos). Eso sí: tuvo que pelear siempre con las dudas que levantaba su rodilla, cuyo estado en el reconocimiento médico incluso puso en peligro que el contrato se firmase. El cambio de entrenador, con la llegada de Zan Tabak, no supuso ningún cambio para él, que se sentía sentenciado desde el fichaje de Omar Cook.

En enero saldría finalmente del equipo con dirección a Biella, paso previo de su incorporación al entonces todavía dominador del basket italiano, el Mens Sana/Montepaschi Siena. Su gran (y tardía) eclosión se produciría el año siguiente, en el Nizhny Novgorod ruso, donde se convirtió, a sus 29 años, en el jugador revelación de la Euroliga y su máximo anotador. Pocos esperaban esos 18,9 puntos con excelsos porcentajes. Muy pocos jugadores en la historia de la competición han podido combinar un 50-50-90 en tiros de dos, triples y libres. La lista da miedo: Sasha Djordjevic, Derrick Shark, Eureljus Zukauskas, Vrbrica Stefanov, Tomas Ress y Sergio Rodríguez.

El gran año en el Nizhny. 

 

Ese temporadón le sirvió para firmar un gran contrato de dos temporadas con el Maccabi Tel-Aviv, pero solo cumplió una, regresando a la Rusia donde mejor jugó (Lokomotiv Kuban). Tras pasar por el Estrella Roja, su carrera parece haber entrado en otra fase los dos últimos años, que ha pasado en China con los Tianjin Gold Lions y, en la actualidad, con los Anhui Dragons. Es curioso que el verano pasado sonó para el Herbalife Gran Canaria, pero finalmente no hubo acuerdo. Una pena porque hubiese estado bien poder verle de nuevo, y esta vez con galones, en la Liga Endesa.

“Tuve una lesión de tobillo  en Vitoria que me tuvo de baja un tiempo, pero aparte de eso no veo razones o excusas por las que no funcioné bien allí”, comentó hace unos años.

“De esas experiencias (se refiere también a la de Siena) aprendí sobre mí mismo y sobre el baloncesto. Quería que mis actuaciones hablasen por mí. Crecí como jugador y me situé en la posición de tener éxito y mostrar que podía jugar al más alto nivel”, añadió.

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Bromeando con sus compañeros en China.