Thomas Kelati: ‘3-and-d’ y amante de España y de su Liga

En los últimos años se ha puesto de moda un concepto en el baloncesto americano que se puede exportar aquí: el de jugador ‘3-and-d’, esto es: un especialista al mismo tiempo en el triple y en la defensa. Thomas Kelati, que disputó 190 partidos en la Liga Endesa con cuatro equipos diferentes, es un buen ejemplo local de ello (8,1 puntos en 22 minutos, 42% desde 6,75).

Kelati (y su valioso pasaporte polaco) guarda un estupendo recuerdo de su paso por España. “Jugar en Málaga, Valencia, Vitoria y Murcia fue fascinante”, nos escribe con un detalle y una educación exquisitas.  “La profesionalidad de los equipos y lo competitiva que era la Liga hicieron que mi experiencia sea algo que muchos jugadores nunca llegarán a tener”, añade.

Unicaja (2008-09) “fue mi primer equipo en España y en la Euroliga y tuve mucha suerte, porque muchos americanos fracasan en su intento inicial por tener éxito, pero yo tuve al ‘Coach Aito’ (sic), que es uno de los más pacientes que hay y tiene una filosofía de baloncesto legendaria. Trabajó conmigo, me enseñó y me ayudó a desarrollar mi juego. Había veteranos que hicieron fácil la adaptación. Berni (Rodríguez) era un gran compañero y un jugador muy inteligente, así es que entrenar contra él me ayudo a madurar. Tipos como Carlos Jiménez, Omar Cook y Boniface Ndong tenían muchísimo talento y fue una bendición tenerles en mi primer año”.

Respecto a Valencia (2009-10 y 2012-13) comenta que fue “una época estupenda. Ganamos una Eurocup en 2010, pero creo que lo más importante fue lo cohesionado que estaban los chicos. Todos eran grandes personas y siempre ponían por delante el éxito del equipo a sus metas individuales. Rafa Martínez será siempre un compañero al que recordaré y tengo un gran respeto por él y por lo que ha conseguido”.

Baskonia (unos pocos partidos en la 2013-14) “fue un periodo muy corto, pero Vitoria es una ciudad de baloncesto. A nivel de organización, es una de las mejores de Europa”. Y en Murcia (2013-16) tuvo la que cree que fue su “mejor etapa”. “Al contrario que Unicaja, Valencia o Baskonia, no tienen detrás una gran historia de victorias. Eso era nuevo para mí porque estaba acostumbrado a equipos de ‘playoff’. Así es que lo vi como un desafío y en cada una de las tres temporadas fuimos mejorando posiciones hasta conseguir jugar los ‘playoffs’. El mérito es de Alejandro Gómez, uno de los mejores directores generales con los que he trabajado. Vio mi potencial donde otros no lo hicieron y me permitió trabajar en las condiciones en las que mejor pude sacarles partido. Lo hizo con todos los jugadores, como Augusto Lima, Sadiel Rojas, Scott Wood, Neto y Antelo. Da una gran confianza y se centra en el baloncesto”.

Kelati sostiene que “aparte de la NBA, no pienses que vas a encontrar una liga mejor que la ACB. Siempre hay seis o siete equipos que están entre los mejores en las competiciones europeas, la competición está bien organizada y hay un montón de buenos jugadores que permiten mejorar cada año. En comparación con otros países europeos, los españoles son los que más talento y conocimiento del baloncesto tienen, mientras que los entrenadores también son muy buenos. Pero lo que realmente marca la diferencia son los aficionados: son apasionados, pero conocen el deporte y lo demuestran. Era raro que las canchas no estuviesen llenas y a los jugadores nos encanta eso. Les doy las gracias. Me encanta España, su cultura, la comida, el clima y el modo en el que acogen a la familia y a los niños. También las siestas. Mi mujer y yo estamos considerando irnos a vivir allí cuando mi carrera termine”.

Sobre su perfil como jugador, se ve “orgulloso” de que siempre hace “lo necesario para que el equipo gane”. “Mi mejor cualidad es que sacrifico mi propio lucimiento en ataque por el bien del equipo. Siempre he trabajado más duro que otros por mi falta de atleticismo, especialmente en Estados Unidos. Los fundamentos han sido la base de mi juego, así como mi capacidad para lanzar de lejos. Creo que he sido un ‘2 way player’, alguien que puede defender y al mismo tiempo puede ser eficaz en a nivel ofensivo”.

La temporada pasada no jugó y el próximo 27 de septiembre cumplirá 37 años, pero eso no quiere decir que esté retirado. Todo tiene una explicación, en su caso bastante triste. “Decidí parar. Tenía que estar mucho tiempo en Estados Unidos, ya que mi padre se puso enfermo con cáncer. Estar con él era más importante que cualquier otra cosa. Estoy contento de haberlo hecho porque perdió la batalla y murió en mayo. Yo había firmado por el Zielona Gora en Polonia, pero no pude jugar. Creo que ahora estaré un año más en las pistas, todavía no sé dónde, y me retiraré. En este tiempo, he aceptado un trabajo en una empresa de inversiones, especializada en trabajar con deportistas en Europa, para ayudarles y que tengan una buena transición desde sus carreras a lo que quieran hacer después. Me encanta el trabajo porque me ha permitido estar cerca del baloncesto y porque me encanta ayudar a estos chicos a pasar los momentos inesperados que la vida puede traerte. He trabajado con esta empresa desde 2009 y he visto de primera mano lo bueno que es tener un plan financiero”.

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