‘Motor de arranque’ Anthony Randolph

Mientras Walter Tavares salta la comba y Jaycee Carroll continúa su rito de calentamiento en el tiro, alejándose del aro siempre un pasito más, Anthony Randolph estira tumbado en el suelo. El próximo 15 de julio cumplirá 30 años y sus alargados músculos en la estampa de un jugador fibroso de 2,11 de estatura, hay que cuidarlos con mimo y la puesta a punto lleva más tiempo. Su rostro dice poco o nada. No sabemos si inspira relax o tranquilidad. Demasiado serio para eso. No sabemos si transmite relámpagos y demonios internos, porque tampoco hay mirada de amargura. Es la imagen de uno de los tipos más herméticos de la Liga Endesa. Una ‘Gioconda’ que muestra toda la belleza al público, a nada que se ‘abren las puertas del museo’ con el salto inicial.

 

Si evaluamos los 13,3 puntos de Randolph en este Playoff 2019, vemos que lo alzan a ser el máximo anotador del Real Madrid. Sin duda alguna, el ala-pívot blanco ha tenido brillantes momentos en el que le vimos con una intensidad de “Playoff Time”. No ya por el habitual acierto desde media y larga distancia, o su velocidad en transiciones, para terminar con espectaculares mates, sino que su ímpetu en el juego ofrece un repertorio menos habitual de entradas a canasta desde jugadas en estático, desafíos en el uno contra uno yéndose por velocidad, que hace que su rapidez haya sido un grave problema a resolver, tanto para BAXI Manresa como más recientemente, en semifinales, Valencia Basket.

Randolph tirando a canasta

Su 72,2% en tiros de campo son dígitos que asombran y unidos al 72,2% que también está logrando Walter Tavares -su pareja interior en el quinteto titular-, lanzan un mensaje a los rivales devastador. No son muchos lanzamientos, pero su eficiencia es plena. Diríamos que de otra época.

 

Lo más curioso es que Anthony Randolph, funciona para el cuadro entrenado por Pablo Laso como un motor de arranque de su equipo. Él provoca los primeros rugidos al motor hasta ponerle en ‘modo crucero’ a modo y forma del Real Madrid. No es casualidad que los inicios de sus partidos sean tan destacados, sino que es algo que repite con mucha frecuencia. Remitiéndonos a este Playoff 2019, podemos comprobar que de los 115 puntos que el Real Madrid ha anotado en el los primeros cuartos (promedio de 23 puntos en el período de salida), el bueno de Randolph se haya ido hasta los 33, lo que suponen el 28,7% de los totalizados por su equipo. Es algo así como el referente al que hay que acudir desde el salto inicial y en el que se arropan todos los demás.

           

Sin embargo, la curiosidad es aún mayor cuando rascamos y que esos 33 puntos, son la mitad de los que anotará a lo largo del choque (66 en total). O sea que, la mitad del trabajo anotador lo impulsa como titular, en este periplo de 10 minutos iniciales, tan marcado en él, para dejar encarrilado el envite. Solamente anotó 4 en el peor inicio blanco, que fue el 2º encuentro de semifinales ante Valencia Basket (con un 14-26 al final del mismo). Lo normal son los 11 con los que dio la bienvenida a los primeros partidos de las series ante manresanos y valencianos.

 

Tales estadísticas nos dan una muestra de la determinación con la que está empleándose en los arranques de este Playoff, en el que el estadounidense que cumple ya su tercera temporada en el cuadro blanco, se verá las caras ante el Barça Lassa en la final de liga, algo curiosamente inédito para él, que defendía los honores del Lokomotiv la última vez que, en 2016, sucedió esta confrontación en la finalísima.

 

Puede ser decisivo de cara a esta final. Su estatura y movilidad es difícil contrarrestarla y hombres como Pierre Oriola o su marcador natural, Chris Singleton, se deberán emplear muy a fondo, para restar en los inicios de sus enfrentamientos. Porque tanto el Real Madrid como sus rivales, lo tienen claro: Anthony Randolph es el mejor motor de arranque en estas eliminatorias por el título en la Liga Endesa.