Charles Ramsdell: El pívot ‘nerd’ que se tuvo que retirar prematuramente

Dos temporadas bastante decentes las de Charles Ramsdell en la Liga Endesa, las últimas de una carrera profesional que transcurrió casi íntegra en España. No fue fácil su camino hasta la élite: por un tiempo pareció un americano más en LEB Oro y hasta LEB Plata, pero su implicación y constancia le llevaron a ser al menos una pieza complementaria en dos modestos como Manresa (2012-13) y Gipuzkoa (2013-14). En ambos sitios se lesionó de gravedad cuando mejor estaba y eso seguramente precipitó su retirada.

Ramsdell alternaba con eficacia las posiciones de ‘4’ y ‘5’. Con el tiempo pareció ir mejorando ostensiblemente su capacidad para anotar desde lejos y también se empleaba en la defensa y el rebote, sin ser un jugador excesivamente brillante. Todo ese cóctel se había cocinado en la universidad de Tulsa. Es uno de esos tipos que prefirió jugar cerca de casa, ya que es nacido en la localidad de Edmond (Oklahoma). Incluso cuando terminó su ciclo, en 2007, su primer equipo fueron los Oklahoma Storm de la USBL.

En el Lleida. 

Su salto a España se produjo a continuación, pasando un par de temporadas en el Rosalía de Castro (LEB Oro) haciendo muy poco ruido. Cumplidor, pero ya está. Eso le costó el ‘descenso’ a Plata, donde pasaría otros dos años, primero en el Alaior y luego en el Ávila. Fue al pie de la muralla dónde empezó a lucir de verdad (16,1 puntos y 7,7 rebotes, duplicando sus promedios de años atrás en el Rosalía). Le tocaba volver a la segunda categoría y siguió haciéndolo igual de bien en Lleida, convertido en ídolo de la afición, lo que le procuró la llamada de Manresa para la Liga Endesa.

Lesionado con el Gipuzkoa, el último equipo de su carrera. 

La pena fue que, cuando estaba cumpliendo con lo que se le pedía en el Nou Congost, una lesión en la rodilla mediada la liga regular le impidió seguir jugando hasta la siguiente campaña, cuando consiguió otro contrato ACB en el Gipuzkoa. Aquella 2013-14 fue su última experiencia en las pistas, y eso que tenía 29 años: se rompió el ligamento cruzado anterior en la jornada 30 y eso fue un golpe excesivamente duro. Sus 51 partidos entre los mejores los saldó con 9,7 puntos y 4,1 rebotes en 25 minutos, tirando ya más de tres que de dos y con un aceptable 37% de acierto.

También tenía el punto exótico de su segunda nacionalidad: consiguió el pasaporte de Madagascar invitado por la federación de la inmensa isla africana a formar parte de la selección, que dirigía el español Ángel Manzano. Aseguraba que no era una nacionalización cualquiera y que tenía cierta vinculación con el país: “Mis abuelos vivieron en Madagascar durante cinco o seis años, así que tengo una historia con Madagascar. Mi padre también estuvo un año allá, y algunos de mis tíos también. Cuando fui por primera vez, mucha gente recordaba a mi familia. Estuvimos concentrados en Madagascar medio mes, o algo así, y fue genial conocer a la gente de allí, y la cultura. Jugar para su país fue increíble, y me lo pasé muy bien”, contaba en acb.com. En ese reportaje también daba la impresión de ser un tipo con inquietudes, gran lector y apasionado de la historia y, reconocía, “un nerd”.

La lesión de San Sebastián le obligó seguramente a dejar el basket demasiado pronto. Regresó a Edmond, donde ha trabajado para un par de gimnasios como preparador personal. En la actualidad también ejerce como encargado en un garito llamado The Tipsi Tiki Dockside Bar.

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Imagen del pasado verano.