Laprovittola, el virtuosismo del MVP

Cuando utilizamos la tan manida expresión del “baloncesto como forma de vida”, cada uno puede tomarla con mil matices diferentes o simplemente, como toque retórico para llenar caracteres en un artículo que toca completar. Nicolás Laprovittola nos lo pone fácil, porque fácil es su forma de vida, apoyada en el baloncesto. En cada línea que escribamos hay baloncesto. Su baloncesto.

Pau Gasol acababa de anotar una canasta tras recibir un pase por detrás de la espalda de nuestro protagonista, en la victoria de los Spurs ante Nets (130-101). De ese tipo de pases que remarcan los highlights NBA de la jornada, que en San Antonio ya sonaban familiares, de haberlos visto previamente. “Sí, yo crecí viendo jugar a Manu Ginobili”. Nico tenía 16 años cuando fue testigo, a través de la televisión, de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos del 2004 de aquella generación dorada de compatriotas. Algo aprendió de ellos. “No muestra ningún miedo. No está intimidado, no está impresionado por jugar en la NBA” apuntaba Gregg Popovich, su entrenador aquellos días. “Él sale a la pista y se divierte y eso no es ninguna debilidad. Está preparado cada vez que juega. Es un pasador brillante, así que, todo funciona”.

La capacidad para tirar desde cualquier posición. 

Porque su baloncesto siempre ha sido fácil y eso lo ha ido extendiendo al resto de sus facetas vitales. E incluso en ese mundo, al que llegó sin un contrato garantizado, tomando muchos riesgos. Quizás se dio cuenta que sus reconocimientos, no estaban al lado de Tony Parker y Patty Mills, sino en su regreso a Europa. Porque los honores le estaban esperando. Hoy día es jugador del Divina Seguros Joventut, al que le sacó de las garras de los más feroces demonios hace un año y en la actualidad, les ha plantado en el Playoff, en la élite. Hoy día, es el MVP Movistar de la Liga Endesa.

Sus gestas parecen sencillas de ejecutar. El instinto y control en su juego para alguien que pudiera pasar desapercibido por la calle, le hace crecer cuando se enfunda la elástica verdinegra. Porque sus cambios de dirección cuando marca los pasos entrando a canasta, parecen insultantemente fáciles. Porque su triple contra tabla para vencer a San Pablo Burgos sobre la bocina, en una de las canastas más fascinantes de todo el curso, tiene la simpleza de cualquier videoconsola. Su mecánica del tiro en suspensión, fácil, sigue teniendo mucho del arrebato instintivo, como dar el balón a un niño por primera vez a que pruebe a tirar a canasta. Es de esa clase de sencilla imperfección, que pasma a los no tan virtuosos.

Meterse en todos los atolladeros y saber salir.  

Al margen de sus magníficas estadísticas, siendo el máximo anotador de la competición (17,2 puntos, con un 46,6% en tiros de campo y 39,1% en triples) y el segundo máximo asistente (6,4 por choque), lo que ha hecho grande esta campaña al base bonaerense, han sido actuaciones inolvidables, marcadas para la historia. Romper el récord de valoración en su exhibición en Copa del Rey ante KIROLBET Baskonia, llevó consigo una tarde mágica en la que, pocas veces se ve dominar a tal magnitud lo que 10 jugadores hacen en una pista. O el día que anotó 40 puntos (algo que en Badalona no veían desde 1995) en la victoria ante Herbalife Gran Canaria (sumando casi la mitad de los puntos de los suyos, para la victoria 88-75) o el ya comentado triplazo ante San Pablo Burgos, con dos hombres delante, saltando a una pierna desde 8 metros, para sumar un triunfo más (88-85) y estar en el bombo de los cuartos de final que iniciarán el próximo viernes.

Su juego es especial. Las palabras de Popovich son irrefutablemente ciertas. No tiene ningún miedo a meterse en el centro de la zona, rodearse de rivales, porque su clarividencia en el juego y su repertorio cargado de inventiva, ya le hará salir del atolladero con uno de sus tiros locos o una asistencia maravillosa. Y la suspensión en movimiento que practica, nos fascina. En alguna ocasión hemos dicho que desde el base soviético Valdis Valters, no habíamos visto esa precisión echándose adelante, atrás, a un lado o a otro mientras arma el brazo. Sin contar con un salto poderoso -por eso los usa-, sus tiros son efectivos. Esa recuperación de la ornamentación ‘old school’ unida con la capacidad de sorpresa que regala al aficionado con sus destellos, le hace dar una frescura al juego como para demandar su atención cada vez que sale en cartel. Y eso es lo que cuenta en nuestro deporte, en todos los deportes. Por ello y con todo merecimiento, es el MVP de este ejercicio 18/19. ¡Enhorabuena!

La capacidad para tirar desde cualquier posición.