Kennedy Winston: Bien como ‘rookie’ en Las Palmas y en mal momento en Madrid

Dos equipos en España (y un tercero que no llegó a certificarse) ilustran la carrera de Kennedy Winston en España. Un buen jugador, a medio camino entre el ‘2’ y el ‘3’, que demostró el buen ojo que suele tener el Gran Canaria para los fichajes de jugadores no especialmente conocidos en Europa. Unos años después, en el Real Madrid no pudo variar la dinámica tambaleante que llevaba el equipo, mediado el curso. El tercer equipo es el Valencia Basket, con el que se llegó a anunciar un acuerdo, que se rompió al no pasar el reconocimiento médico.

Gran Canaria 2005-06. 

Winston es uno de esos jugadores que prefiere quedarse en su estado natal para hacer el ciclo universitario. Es de Alabama y en el centro del mismo nombre lució mucho con varios reconocimientos individuales mientras cuidaba de su madre enferma, rechazando así una oferta en California. Se pensó que hasta podía entrar en la primera ronda del ‘draft’ de 2005, pero su gozo cayó a un auténtico pozo porque ni siquiera estuvo en la lista de los 60.

Después de intentar entrar en la NBA por la vía más difícil, la de las ligas de verano y los contratos no garantizados, y no conseguirlo, empezó una buena carrera en Europa que arrancó en el ‘Granca’. Sería lo que siempre vio como “un año muy importante” en su vida. Aunque un pelín irregular, aportó lo que más o menos se esperaba de él y se aprestó a iniciar nuevas aventuras en Grecia, donde siguió progresando, como demostró su pasó del Panionios al mismísimo Panathinaikos, con el que ganaría el doblete.

La 2008-09 fue una temporada convulsa para él: la empezó en el Turk Telekom, pero en febrero, el Madrid de Joan Plaza prescindió de Quinton Hosley y le dio a él su puesto. “Me gusta ser un jugador completo. Me gusta hacer de todo; ayudar en el ataque, en defensa… No me dedico a hacer una sola cosa. Me gusta ayudar al equipo”, dijo en su presentación.

Real Madrid 2008-09. 

El resultado no fue el esperado. Le costó entrar en la rotación y el equipo, con problemas en demasiados frentes, no llegó demasiado lejos. Cerró así un total de 46 partidos en la Liga Endesa con 7,7 puntos y 2,4 puntos con un potable 36% en triples. Pudieron ampliarse la siguiente campaña porque otro ‘grande’ como el Valencia Basket apostó por él, lo que indica que no fue tan mal como pueda pensarse en Madrid. Llegó a viajar a la capital del Turia, pero se le detectó un problema degenerativo en su rodilla izquierda y se rompió el contrato.

 

Eso no le impidió acabar en Italia (primero Roma y después la Virtus de Bolonia) y prolongar su trayectoria europea en Bélgica (Oostende), Francia (Gravelines y Antibes). Entre medias vivió un episodio similar en Valencia, cuando llegó a firmar con el Reggio Emilia y solo duró cinco días por problemas médicos. No le ha hecho ascos a otras aventuras alrededor del mundo en Líbano (Amchit), México (Halcones de Xalapa), Uruguay (Malvín) y Venezuela (Guaiquerías de Margarita, con ‘Piti’ Hurtado en el banquillo, por cierto).

Su última aventura profesional data del 2016, también en Uruguay con el Peñarol, lo que permite aventurar que, con sus 34 años actuales, no va a volver a jugar. En una entrevista en 2014 hablaba de los ‘pros y contras’ de jugar en el extranjero para él: “Una de las cosas que odio es que mi familia y amigos, esos que han seguido mi carrera desde siempre, no pueden verme jugar. Me preguntan todo el rato ‘¿dónde puedo ver un partido?’. Algunas veces los dan en internet. Lo positivo es que he visto cosas que la mayoría de la gente no verá en toda su vida. He estado en muchos países diferentes, he conocido muchos amigos y me he sumergido de diversas lenguas y culturas. Hay un mundo muy grande ahí fuera que ni siquiera sabía que existía. Me ayudó a crecer como persona y ha hecho maravillas en mí”.

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Imagen reciente con un seguidor (Foto: @hunterljohnson).