Mirza Teletovic: No volverá su interpretación perfecta del ‘4’ moderno

Ya no jugará más Mirza Teletovic, que anunció su retirada el septiembre pasado después de no haber podido superar una grave embolia pulmonar cuyas complicaciones posteriores ralentizaron en los últimos años una carrera NBA que iba bastante bien enfilada. Se trató en su momento de un enorme descubrimiento del Baskonia, que se sacó auténticamente de la manga a este bosnio prototipo del ‘4’ abierto.

Primera temporada en Vitoria (2006-07).

Una pena porque el tipo tiene 33 años y quizás le quedasen unos cuantos a buen nivel, tanto en América como en un posible retorno a Europa. No era un jugador que viviese de su físico, sino más bien de su muñeca y su lectura del juego. En su carrera tanto en la Liga Endesa como en la NBA totalizó más triples lanzados y anotados que tiros de dos puntos, una indicación clara de cómo van los nuevos tiempos en su posición. Pero lo suyo no era solo meter: también podía jugar duro en defensa porque físicamente era fuerte con sus 2,06.

Sin ánimo de ofender, Teletovic no era prácticamente nadie cuando llegó a Vitoria en 2006 procedente del Oostende, de la modesta liga belga. Nacido en Mostar, allí había llegado después de una infancia difícil por la guerra entre Serbia y Bosnia que tuvo a la ciudad como uno de sus escenarios más sangrientos. Firmó su primer contrato como profesional con apenas 15 años en el Sloboda Tuzla. La liga de su país se le quedó pequeña pronto.

En 2006, después de ser campeón en Bélgica, el Baskonia apostó por él. Era un chico joven al que le costó bastante hacerse un hueco en la rotación. Y en realidad hasta la segunda temporada no tuvo un papel más o menos importante. Obviamente se vio beneficiado por la marcha de Luis Scola, que era hasta entonces el amo del ‘4’ en el Buesa Arena. Teletovic no era el mismo tipo de jugador, ni tan estrella como el argentino, pero podía aportar incluso algunas cosas diferentes. Algo que le caracterizó fue su arrojo para lanzar los tiros decisivos.

A partir de entonces fue absolutamente decisivo durante una larga etapa que se extendió hasta el 2012 y en la que sumó dos Ligas, una Copa (MVP en la de 2009) y tres Supercopas.  Le quedó como asignatura pendiente la Euroliga. En total, 239 partidos ligueros con 11,8 puntos y 4,2 rebotes en 26 minutos, incluyendo un buen 39% en triples. Su forma de lo que se llama ahora ‘abrir el campo’ dio muchos réditos.

“Cuando vengo a Vitoria recuerdo los buenos tiempos. Me quedo con los títulos sobre todo. Esos momentos siempre quedan. Los jugadores que estaban conmigo en aquella época eran también mis amigos”, comentó hace apenas un año. “La afición siempre apoya al equipo. Es el sexto hombre del Baskonia. Sé que mucho de ellos todavía me apoyan. Recuerdo muchas veces que nos acompañaron a partidos fuera de casa, sobre todo en la Copa del Rey. Siempre teníamos más aficionados que los demás equipos”, añadió.

Defendiendo a Mirotic en su último equipo NBA, los Bucks.

Fue un disgusto más o menos previsible que él también decidiese recorrer el mismo camino que Scola. Firmó un contrato de tres años por los Brooklyn Nets, que se acababan de trasladar desde Nueva Jersey y estrenaban un proyecto muy ambicioso con Kevin Garnett y Paul Pierce en sus filas. De nuevo Mirza tuvo que quemar un año de adaptación para dar de sí todo lo que podía, pero en la segunda campaña duplicó su aportación y se estabilizó en un papel muy concreto, casi siempre saliendo del banquillo para hacer daño desde fuera con la ‘segunda unidad’. Así fue tanto en Phoenix Suns (2015-16) como en Milwaukee Bucks (2016-18), aunque en su última campaña solo logró jugar diez partidos por el problema de salud reseñado. En la NBA acabó con 324 partidos, 8,1 puntos y 3,2 rebotes (37,1% en triples).

“La vida sin baloncesto no es vida para mí”, declaró el 21 de septiembre, cuando arrojó la toalla en su lucha por volver a las pistas. No faltó el rumor de que lo haría en el mismísimo Baskonia, con el mismo patrón que otros casos como el de Andrés Nocioni o Pablo Prigioni. No fue así. Demasiado riesgo incluso para su vida.

Su actual obsesión es trabajar duro con la federación bosnia para mejorar el baloncesto en su país. En octubre fue nombrado presidente. Por descontado que, mientras que estuvo en activo, fue la gran estrella de una selección que sin embargo no consiguió situarse en la primera fila europea, pese a contar con buenos jugadores. De momento, se enfrenta a graves problemas financieros, anunciando “cambios radicales” para mejorar la situación y ayudar a los clubs. Como se le dé la mitad de bien gestionar que ‘enchufar’, el baloncesto de Bosnia puede estar tranquilo.

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