Ryan Mendez: El triplista texano que completó cupo de extranjeros en Granada

Que Ryan Mendez pudiese debutar en la actualmente denominada Liga Endesa se explica probablemente en la obligatoriedad que había en su época (temporada 2002-03) de tener tres extracomunitarios en la plantilla. El Granada, ya descendido, recurrió a él en los cuatro partidos de la liga regular para cumplir con las normas de la ACB y ahorrar gastos con la salida de un jugador más caro como Jerod Ward. El caso es que Mendez, que provenía de la LEB Plata, no lo hizo del todo mal. Veamos la historia de este alero de 2,00.

Con el Granada en 2003. 

Ryan Mendez tiene un obvio origen hispano, aunque como pasa a menudo en casos como el suyo en Estados Unidos, con el paso del tiempo su familia parece haber renunciado a la tilde. Nacido en Burleson (Texas), su buen expediente le permitió conseguir una beca en una universidad más conocida por su calidad académica que por la baloncestística: Stanford. En la soleada California  se convirtió en un buen anotador, sobre todo desde la línea de tres puntos (superó el 40% en dos de sus cinco temporadas) y también demostrando una enorme puntería desde la de tiros libres. Pudo superar una grave lesión y persiguió el sueño de la NBA en la liga de verano de 2001 con los Phoenix Suns, pero se le quedó muy lejos. En la misma época también vino por primera vez a España en la liga estival de aquí, que disputó en Fuenlabrada con el equipo anfitrión.

Acabó en Australia, donde solo duró cinco partidos con los Perth Wildcats, lo que dio paso a su fichaje por el Calpe de la entonces LEB-2. La cosa no le debió ir muy bien porque fue sustituido por Jerome Robinson en febrero del 2002, pese a promediar 15,6 puntos y un 42% en triples. Y sin trabajo estaba cuando se produjo la sorprendente llamada del Granada, en abril, porque a todas las partes les convenía liberarse del contrato de Ward. Ya no había opciones de permanencia.

Sergio Valdeolmillos, que se había hecho cargo del equipo después de dejar el Algeciras, le conocía por haberse enfrentado a él. Su debut, en Sevilla, fue realmente positivo (14 puntos, 4 de 4 en triples), lo mismo que su despedida, ante el Estudiantes (18 ‘chinos’). Promedió 10,8 puntos en aquellos cuatro encuentros (29 minutos en pista), incluyendo un excelso 51% desde 6,25.

Tenía 26 años y, saliéndose de lo habitual, escogió otra vida, alejado del baloncesto profesional. No volvió a jugar, aunque sí tuvo relación con el ‘streetball’, y se estableció en Carrollton (Texas), donde se hizo cargo, junto a su mujer, Corrine Hudson, de un taller mecánico llamado Kwik Kar Marsh. Si alguna vez os deja el coche tirados por allí, ya sabéis a quién acudir. Quizás tenga alguna historieta de Granada que contar.

CONOCE MÁS HISTORIAS DE JUGADORES DE LA MANO DE JAVIER ORTIZ

En 2014.