Paccelis Morlende: Buen intento (fallido) en Valladolid con un francés muy físico

La idea del Forum Valladolid a mediados de la temporada 2005-06 no era mala. Tenía problemas en el juego exterior y se le puso a tiro Paccelis Morlende, un base-escolta francés de explosivo físico que había estado en la órbita de la NBA aunque no pasase por un buen momento en su carrera. El club apostó por ficharle a un coste aseguran que bajo, pero no salió bien. Como tantas otras veces, la intención es una y el resultado es otro.

Superando la defensa de Rafa Martínez.

Morlende pasó bastante inadvertido, como expresan sus números: 3,9 puntos y 0,8 asistencias en 13 minutos, con un pobre 25% en triples. Resulta llamativo el hecho de que en sus 16 partidos solo superase una vez los 10 puntos, pero que lo hiciese ‘a lo bestia’: 21 en la derrota ante el Ricoh Manresa en lo que sería una de sus escasas titularidades. Aquel día jugó 31 minutos (también su tope en Pucela), pero a partir de entonces su protagonismo decayó de forma flagrante: sí estuvo en pista 18 el siguiente choque, pero de ahí hasta el final no pasó de 9 en ninguno. Paco García confiaba mucho más en Iván Corrales y en su compatriota Joseph Gomis para llevar el equipo.

Nuestro protagonista prometía. Y mucho. Su carrera profesional empezó en Dijon, donde llamó la atención de una Benetton de Treviso por entonces muy activa en la captación de jóvenes talentos. En 2003 llegó a entrar en el ‘draft’ con el número 50, elegido por los Sixers, aunque nunca llegaría a jugar en América. Sus derechos fueron transferidos aquel día a Seattle Supersonics por Willy Green y dinero.

Aparte de alguna liga de verano, nunca llegó a estar cerca de verdad de la NBA. Cuando llegó a Valladolid estaba sin equipo después de unos meses en Roseto. “No es una estrella, de acuerdo, pero con 24 años todavía tiene recorrido y capacidad de mejora”, dijo quien realizó la principal apuesta por él, el director deportivo Sunil Bhardwajl. “Tiene un físico salvaje”, señalaba Paco García, resaltando lo que sin duda era su mayor virtud, casi más en lo atlético que en lo baloncestístico. No faltan en la prensa pucelana de la época referencias más negativas a su mentalidad: “Es un jugador muy emotivo, que aporta mucho si las cosas van bien, pero que desaparece en los momentos más duros”.

Jugando en Bourg-en-Bresse en 2014.

No fue bien en Valladolid y a partir de entonces su trayectoria más bien salió cruz: sí un buen jugador de la liga francesa, pero sin poder aspirar a los grandes contratos del extranjero. De hecho, solo volvería a jugar fuera en Rusia con el Ural Perm (2008-09), porque después le acogieron Gravellines, Heyres-Toulon, Asvel, Bourg-en-Bresse, Nates y Pornic Saint Michel, su último club en 2017, año de su retirada.

Después ha pasado rápidamente a los banquillos, dirigiendo al equipo sub-17 del Nantes, al que en su primera temporada llevó a la final de la Copa de Francia, que perdió ante el Bourg.

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Foto de perfil en su Twitter @pacchino.