Sergio Sánchez: Todas las categorías, incluyendo su casa en la élite

El alero vasco Sergio Sánchez –no confundir con el base andaluz del mismo nombre, del que ya hablamos aquí—atesora un dato que explica cómo fue su trayectoria en las pistas: es el único jugador que ha pasado por la Liga Endesa, todas las categorías federativas nacionales (LEB Oro, Plata, la desaparecida Bronce y EBA) y además la Primera Nacional. Con el Bilbao Basket pasó dos temporadas (2012-13 y 2013-14) de mucho trabajo diario y pocos minutos (33 en la competición doméstica repartidos en 16 partidos).

Para Sergio Sánchez fue todo un honor acabar allí, echando una mano en el equipo de su ciudad, entonces puntero a nivel nacional. Y eso que se define como “un jugador con poco talento”, pero “defensivo,  muy físico y sobre todo un trabajador incansable, siempre anteponiendo mis números por el bien del equipo. Ganar, ganar y ganar”.

Posando con la camiseta del Bilbao Basket.

Según cuenta, empezó a jugar en el colegio Maristas, cantera del mítico Caja Bilbao, “simplemente porque mis amigos se apuntaron al equipo”. Era “un jugador más hasta que a los 14 años que crecí un poco más de la cuenta y empecé a destacar”. Cuando acabó su etapa escolar, el equipo senior desapareció y él jugó en Primera con el Loyola Indautxu. Fue entonces cuando el nuevo Bilbao Basket, entonces en LEB, se fijó en él y le incorporó como vinculado, enviándole al Santurtzi (EBA). Llegó a debutar con el equipo en la temporada del ascenso a la máxima categoría en 2004.

Pero el estreno ACB tendría que esperar todavía bastante. Se marchó lejos, a Hellín (EBA). “Tenía un amigo de Bilbao que ya jugaba allí. Muy buen recuerdo y muy buenos compañeros”, apunta. Subió otro peldaño en Ávila (LEB Bronce), “sufriendo deportivamente, pero un grupo de gente del que guardó muchas amistades a día de hoy”. Allí estaría dos campañas más, incluyendo un ascenso a Plata en el 2009.

El año siguiente volvió al norte, “dando prioridad a los estudios”. Con sus “amigos de toda la vida” en el Santutzi siguió en Plata, pero el club sufrió problemas económicos y descendió a Primera, donde estaría en la 2011-2012. “Hice la pretemporada con Bilbao Basket y Fotis Katsikaris me propuso quedarme con ellos, pero le dije no podía por el tema de los estudios. Me estuve tirando de los pelos toda la temporada, aunque menos mal que por lo menos ascendimos a EBA”, cuenta entre risas.

El mismo tren le volvió a pasar el verano siguiente. Y esta vez lo cogió. “Fueron dos temporadas de contrastes, pero en mi casa y en el club de mi vida: Liga Endesa, Copa del rey, subcampeones de Eurocup, casi desaparición del club… con compañeros increíbles que a día de hoy son grandes amigos”. Afirma que disfrutó mucho. “Es un papel al que nunca había dado importancia y que cuando lo vives en primera persona te das cuenta lo valioso que es. Siempre preparado, entrenar el doble que todo el mundo y con poca recompensa. Pero cuando lo asumes y tu prioridad es el equipo, todo es más fácil”, añade.

Todo el mundo le pregunta por qué abandonó el basket en ese momento y con camino por delante todavía, a los 29 años. “Tuve ofertas para irme a jugar incluso fuera de España, pero quedó libre un puesto en la Fundación Bilbao Basket . Tenía que aceptar la propuesta. Era un nuevo reto y desde el primer día me di cuenta  que estaba hecho para ese trabajo. Fueron cuatro años disfrutando de un trabajo que me apasiona, sin salir del círculo del basket y aprendíendo mucho”, resume.

Tras el descenso a LEB de la temporada pasada, el club redujo personal y él encontró otro destino relacionado con el basket, aunque a miles de kilómetros: Utah. “Ricky Rubio,  con el que ya tenía relación, arranca su fundación el verano pasado y me propone trabajar para él en Salt Lake City. Como para decir que no… Está siendo una experiencia increíble”, apostilla.

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En la actualidad, en la cancha de Utah Jazz.