Levon Kendall: El descubrimiento del ‘Obra’ que sufrió con la enfermedad de su niño

Fue un buen hallazgo para el baloncesto español el de Levon Kendall, que apareció en aquel ‘súper equipo’ que consiguió el ascenso para el Obradoiro en la temporada 2010-11 y ya se quedó unos cuantos años más entre nosotros. Demostró tener nivel para más arriba de la LEB, como acreditaría también en Santiago, además en el Herbalife Gran Canaria y en el Movistar Estudiantes. Aparte de su sólido juego, también fue noticia por el sufrimiento que arrastró con la enfermedad de su hijo Skyler, felizmente superada.

Kendall es nacido en Canadá, crecido baloncestísticamente en la universidad de Pittsburgh y con pasaporte irlandés, lo que multiplicó su valor. Con 2,09, no tenía mala mano, aunque quizás le faltaba algo de atleticismo para cómo se juega hoy en día. Con su país obtuvo un inesperado bronce en el Mundial junior del 2005 frente a Estados Unidos, pero su primera experiencia profesional en Europa pasó bastante inadvertida en Grecia, primero en Panionios y luego en Maroussi.

La apuesta por él del ‘Obra’ salió muy bien. Demostró que para la LEB iba bastante sobrado (8,9 puntos y 4,6 rebotes en 22 minutos), con lo que tras el ascenso siguió siendo una prioridad para el club gallego. Es curioso que clavaría prácticamente esos mismos números en las cuatro campañas que pasaría en la Liga Endesa, dos en Santiago, una en Gran Canaria y cinco partidos sueltos con el Estudiantes, con el único paréntesis del Alba de Berlín (campeón de Copa y subcampeón de la Bundesliga). 8,9 puntos, 4,9 rebotes y 24 minutos. Llamativo.

Cuando vestía de amarillo, en mayo del 2015 y tras perder la final de la Eurocup, tuvo que dejar el equipo antes de los ‘playoffs’: Skyler sufría un tumor en el cerebro cuando solo tenía diez meses y él decidió volver a Canadá para estar más cerca en el proceso de recuperación. Levantó una campaña de solidaridad muy emotiva. Hasta se abrió una cuestación para ayudar en los gastos médicos que requería el pequeño y se superaron los 219.000 dólares.

“Fue surreal, es difícil explicarlo. Vienen la dudas de cómo lo pueden arreglar y esas cosas. También mi esposa estaba enferma y le tenían que operar”, dijo en entrevista con En la Pintura Deportes, en la que reconoció que fue una época en la que lloró muchas veces.

Un año después, y cuando el niño ya estaba bastante recuperado después de responder positivamente al tratamiento, Kendall volvió a las pistas, primero en los Brujos de Guayama puertorriqueños y después en el Estudiantes, que buscaba un sustituto para Nacho Martín. “Echaba de menos España”, dijo en su presentación. Sin embargo, su rendimiento no fue tan fiable como en Santiago y Las Palmas, quizás notando el parón de actividad que había sufrido o la propia edad. Su último equipo fueron el año pasado los Vancouver Dragons de su ciudad natal. Quizás con 34 años su carrera haya terminado ya.

Su vida esconde una sorpresa más: no se le da mal lo de cantar. En 2014 publicó un EP llamado ‘Destined for the Road’, que puede comprarse en plataformas como Amazon.

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