Ricardo Lorenzo: Solo un partido en la élite, pero con muchos minutos

Normalmente, cuando un joven nacional debuta en la Liga, lo hace de forma testimonial, algún minuto suelto en un partido ya decidido. No fue el caso de Ricardo Lorenzo, que a los 19 años disputó su único encuentro en la actualmente denominada Liga Endesa con las sabrosas cifras de 21 minutos, 12 puntos y 6 rebotes. Muy raro de ver, ¿verdad?

Como todo en la vida, hay una explicación. Ese choque que disputó su Unicaja ante el Caja San Fernando correspondía a un ‘playoff’ de clasificación sin mucho sentido en el que en realidad había poquito en juego. Según la estadística oficial, solo 950 personas asistieron al pabellón. Así es que Martín Urbano decidió dar una recompensa a varios juniors como Lorenzo que habían estado ayudando al equipo durante la temporada.

Una de las pocas fotos, todas de poca resolución, de las que dispone el propio jugador de su época en el baloncesto.

Nuestro hombre no la desaprovechó. “Aquel partido no valía para mucho, así es que fue como un premio y así nos lo tomamos. Me defendía Dan Bingenheimer y me dejaba distancia. Como yo tenía buen tiro, pude meter algunos. Es un recuerdo muy bueno y a Martín se lo agradeceré toda la vida”, comenta. Lo único que faltó fue la victoria de los suyos, ya que el Caja se impuso por 79-91. Lorenzo no disputaría más encuentros oficiales con el primer equipo, aunque sí algunos torneos amistosos la siguiente temporada, ya con Javier Imbroda en el banquillo.

Casi toda su carrera la pasó en el club malagueño, entonces afincado en Ciudad Jardín. Se incorporó en infantiles y fue pasando categoría por categoría en una generación ‘dorada’ liderada por Gaby Ruiz, Dani Romero y Curro Ávalos

Después estuvo en el Egabrense, en una potente Segunda División, pero regresaría a Málaga para ejercer de veterano en el filial con chicos que se intentaban abrir camino con Francis Sánchez.

Su problema para no haberse asentado más arriba radicó en su estatura. Con 2,01 se quedaba pequeño para jugar por dentro. “Hay un momento en el que te tienes que replantear tu futuro”, sostiene. Abrió una escuela de baloncesto y al poco tiempo también entró a trabajar como comercial en Vive, la marca de ropa deportiva andaluza que viste a varios equipos del baloncesto español, como el Monbus Obradoiro (hace seis años) y varios de LEB.  

Allí está todavía. “Creo que nuestro producto es de lo mejorcito que hay a nivel nacional”, presume.

Aparte de eso, su relación con el basket es escasa. Se ha dedicado sobre todo a correr y a la bicicleta. “Quizás acabé un poco saturado”, reconoce.

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En pleno esfuerzo, en la actualidad.