Landing Sané, la alargada sombra del triple

Landing Sané ha vuelto a Andorra. A una casa donde se ganó el cariño del aficionado y el valor dentro de la directiva de MoraBanc. Por tales razones, se ha optado por recuperarle a nada que hubo ocasión. Este ala-pívot de 2,11 de estatura se fue ganando “las lentejas” esta temporada en las filas del montenegrino Mornar Bar, jugando 20 partidos y promediando 6,2 puntos, más otros 4 en la Liga Adriática y 11,2 de Champions. No son números descollantes que merezcan fijarnos en él. Lo que sí merecen estas líneas, fueron las 23 actuaciones que tuvo con los andorranos.

Sané, sería un jugador cuyo físico, parece de cómic. Alto, muy alto. Y delgado, como si dibujásemos una alargada e inquietante sombra detrás de nosotros, que a los defensores produce un sudor frío cuando tal sombra amenazante se levanta desde más allá de 6,75. Porque sus argumentos ofensivos pasan, principalmente, por ahí. Hay un término que suena a poco técnico, casi infantil, en el mundo del baloncesto: tener puntería. Y es un hecho que, hay jugadores que la tienen. Por encima de sus mecánicas de tiro, de sus posiciones, de la facilidad o no con la que hagan el gesto, de las horas y horas en las que se haya entrenado delante de un aro, eso es como un don concedido. Hay gente que tiene puntería. Y Landing Sané la tiene.

Es increíble cómo, con esos brazos interminables y su estatura, acompañada con poca potencia en su tren inferior, sea capaz de lanzar con esa rapidez en su mecánica y remarcando un gesto tan perfecto. Aunque el cuerpo esté desequilibrado, su codo y su antebrazo siempre están alineados con el éxito. Su 38% en triples el pasado curso para alguien de sus características, es notable, teniendo en cuenta que no cuenta con mucha movilidad y ha de lanzar tiros exigentes, muy bien punteados.

Aunque quizás no debiéramos ampararnos en sus números para definir la sensación cuando le vemos en pista. Disfrutamos de un gesto grácil, muy fácil, para tirar a canasta desde tan lejos. Y bastante seguridad de que “ese tiro va”. Y eso principalmente, es lo que exhibe Sanè. Debutó en la victoria ante Herbalife Gran Canaria (99-85) con 6 puntos en 10 minutos y aún por afinar su prodigio de muñeca (0/2). Es cuestión de darle tiempo que vuelva a generar las sensaciones del año pasado.

En definitiva, un tipo al que se le da la bienvenida al Principado andorrano porque, ya conociéndole, los rivales se torturarán en la sola idea de salir tan lejos del aro, temerosos a que arme el brazo. A que vuelvan a sentir el escalofrío de alguien largo, largo, como una sombra. Como la trayectoria de sus lanzamientos, como las ovaciones a sus canastas. Bienvenido nuevamente a la Liga Endesa, Landing Sané.