Panagiotis Liadelis: Refuerzo de lujo griego para un Valencia finalista en 2004

Fue un fichaje ambicioso el de Panagiotis Liadelis por parte del Pamesa Valencia para la recta final de la temporada 2003-04, uno de esos refuerzos de lujo hechos para darle un impulso más a un equipo en el momento clave de la temporada. El griego respondió al desafió y ayudó a entrar en lo que fue la primera final liguera de la historia del club, aunque luego se perdiese de forma sucinta contra el Barcelona.

En la final Barcelona-Valencia de 2004.

Liadelis era un escolta de mucho prestigio a nivel continental. En aquella época era un habitual en la selección helena. Tenía un estilo ‘muy griego’: carácter por los cuatro costados y búsqueda de la canasta más por fe que por talento. Dio lo que se le pidió en La Fonteta, aunque como gran punto negro estuvo el lanzamiento de tres puntos. No era su especialidad, pero resultó especialmente bajo ese 19% (6 de 31) que totalizó entre los siete partidos de liga regular y los 11 de ‘playoffs’ que sumaría con la camiseta naranja. Por lo demás, sus números fueron más que correctos: 8,7 puntos en 20 minutos y buen complemento a jugadores como Pedro Robles y Víctor Luengo que hasta entonces compartían la posición de ‘2’.

Nuestro protagonista es de Volos, en el corazón de Grecia, a medio camino entre la capitalina Atenas y la norteña Salónica, los dos grandes epicentros del país. Cuando Liadelis se abrió camino en serio en el basket eligió el Aris. De amarillo y negro, justo cuando Nikos Galis dejó ‘huérfano’ al club con su marcha, fue ‘santo y seña’ desde 1993, ganando incluso una Copa Korac en 1997. Por eso allí se tomó como un escándalo que, en el 2000, se marchase al eterno rival, el PAOK, cuando los problemas económicos invadieron a su hasta entonces club. Tras dos años allí y un paréntesis ruso en el Ural Great Perm (rareza: ganó la liga rusa en el 2002 al mismísimo CSKA), jugaría incluso en el tercer equipo de Salónica, el Makedonikos. De allí procedía cuando le llamaron de Valencia.

Tras algunas dudas, no hubo el suficiente empuje por parte del Valencia Basket para que continuase. Quizás no le sentó demasiado bien, un tal vez fue una simple cuestión de motivación, porque unos meses después, jugando con el Olympiacos en La Fonteta, hizo un partido de su vida: 33 puntos con 6/6 en tiros de dos, 3/3 en triples y 12/13 en tiros libres. Pareció por un momento que estaba poseído por Marte.

No fue, desde luego, su tónica en El Pireo, donde solo estuvo un año. De allí pasó al Apollon Patras y luego al Azovmash Mariupol ucraniano. Allí tendría un plácido final de carrera hasta el 2009, con 35 ya.

Prefiere mantener bastante en el anonimato su vida después del baloncesto. Durante una época fue protagonista de la prensa rosa griega por su matrimonio y posterior divorcio con la exuberante cantante Sabrina (una griega llamada así, no la italiana ‘ochentera’, eh). Vive de nuevo en Volos, donde regenta algún local nocturno.

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