El pequeño gran héroe del derbi de la Copa

Hay días que no se olvidan. Que el baloncesto es capaz de arrancarte la sonrisa más sincera y pura. Días en los que te despiertas y eres incapaz de sacarte ese gusanillo en el estómago que te hace estar inquieto esperando un momento. Uno de esos únicos. De los que recordarás para siempre.    

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Este viernes fue el Día Mundial contra el Cáncer Infantil y no podía haber mejor embajador de la lucha de todos esos niños que Quique. Aficionado del Estudiantes pero enamorado del baloncesto. No había mejor partido que el Real Madrid – Movistar Estudiantes para saltar a la pista y poder entregar el balón del partido del derbi madrileño de la Copa del Rey. Tampoco había mejor protagonista para hacerlo.    

Por eso Quique vivió todos y cada uno de los momentos previos al partido como si estuviera en un sueño del que jamás despertar. Con Garras, la mascota de Endesa, como cicerone en el Wizink Center, los momentos previos al partido fueron inolvidables. Pero había más, Gentile, Suton, Cook, Llull, Reyes, Rudy, todos saludaron a un Quique que vivía en un nube de la que no quiso bajar, sobre todo, cuando su amigo Darío Brizuela se detuvo para darle un emocionante abrazo instantes antes de la presentación… imposible pedir más. Vibrar junto a ellos. Tenerlos cerca y sentir que el baloncesto es capaz de sacar lo mejor de uno mismo.    

Quique fue el Niño Balón de Endesa y hizo su sueño realidad. Una entrega para el recuerdo. Ovacionado por el Wizink Center, en la misma pista donde brillan sus ídolos. Y es que desde hoy el derbi de la Copa será para siempre el derbi de Quique.