Gigantes engalanados

En la céntrica plaza madrileña de Callao, la gala de los “Premios Gigantes” volvieron a escena para reconocer a los mejores Gigantes del año y de paso, congregar a un gran número de la gran familia del baloncesto español. Al margen de los premios, es asombroso y muy loable por parte de la publicación mensual, todo lo que congrega a su alrededor, sobre todo grandes personalidades del mundo de la canasta, lo que es sinónimo de éxito a cada año.

El colorido siempre suele darse por algo muy particular que convierte cada gala en especial año tras año. En este caso, esos improvisados héroes que salieron a escena esta vez, los protagonistas de la película “Campeones”, que obtuvieron el Gigante Basket Lover, fueron el foco más humano y más sensible, dentro de este mundo que engloba nuestro baloncesto profesional, del que vivimos en mayor o menor medida, todos los reunidos en el Palacio de la Prensa. Con su pasión y naturalidad para afrontar lo que les está viniendo encima, es maravilloso poder sentir junto a ellos el júbilo del que recibe un premio por primera vez, cuando ya se está convirtiendo en una maravillosa rutina para ellos. A ellos les da igual, su satisfacción siempre es la misma. Sin lugar a dudas, los más solicitados para las fotos, fueron ellos.

Por razones de guion, ajustado al escrutinio catódico, la gala fue breve y con 57 minutos cubrieron el festín, por ser emitido por primera vez en una cadena televisiva (“Vamos”, en la plataforma Movistar+), con lo que resultó yendo con toda la fluidez que le dieron sus presentadores, Quique Peinado y Amaya Valdemoro. Sí es cierto que hubo un momento de pequeño parón en alargar la ovación al Gigante de Leyenda, galardón que recayó, cómo no, en el mejor jugador de la historia de la Liga Endesa, Juan Carlos Navarro. Y sigue siendo más increíble aún que lo recogiese con la misma humildad que el novato abrumado. Navarro es un ejemplo para todo y fuera de las canchas lo sigue siendo.

Quienes más premios acapararon fue el Real Madrid. Con sus éxitos la pasada campaña, los premios Gigante MVP (Luka Doncic), Gigante Junior con mayor progresión (Usman Garuba), Gigante Latinoamericano (Facundo Campazzo), Gigante del Año Liga Endesa (Walter Tavares) y Gigante Mejor Entrenador (Pablo Laso), fueron más que merecidos para un 2018 glorioso en ellos.

Los Premios Gigantes siempre otorgan esa visibilidad que no siempre es reconocida, sobre todo en el baloncesto femenino. Obviamente el Gigante Nacional Femenino iba para la Selección Española, medalla de bronce en la pasada Copa del Mundo disputada en Tenerife. Sin embargo, nos quedamos con una jugadora que encandila por la facilidad y sencillez que tiene para este deporte. Raquel Cabrera, procedente del histórico Real Club Celta Zorka obtuvo el premio Gigante Junior con mayor progresión en categoría femenina, lo que pone a esta jugadora bajo los focos -al fin- e incita al seguimiento de alguien especial con un balón de baloncesto en sus manos.

Si de instaurar sello televisivo se trataba, de sorpresa, de añadir espectáculo a la gala, sabiendo reaccionar a la improvisación, llegó el turno al Gigante Mayor Progresión de 2018, Darío Brizuela, haciendo una aparición sorprendente casi a la carrera, porque no llegó a recibir el premio, al estar siendo entrevistado en una sala en apenas 300 metros de distancia, por David Broncano para su programa “La Resistencia”. Cruzar la Gran Vía madrileña y, como fuese medido por el late night del humorista, Brizuela apareció cuando se estaba despidiendo José Asensio, director deportivo de Movistar Estudiantes, que estaba recogiendo el galardón en su nombre (por cierto, con un precioso diseño de Cristina Botelofuso). Atravesó la sala a la carrera y pudo agradecer personalmente todo el apoyo que está disfrutando el segundo máximo anotador de la Liga Endesa.

Una fiesta que se creó para premiar a los más destacados en 1987 y que continúa con su exitosa travesía a través de la tinta y las imágenes de su revista que, como diría Juan Carlos Navarro “ya estaba en mi casa antes que yo me aficionase al baloncesto”. Pues eso.