Muchas dudas, un despido y un iluminado

1. Gripado

El Valencia no termina de cuadrarse. Después de una temporada extraordinaria, donde consiguió su ansiado pasaporte a la Euroliga, ganó la Eurocup y se quedó a las puertas de la final, de la que sólo le separó un tiro de Marcelinho, su andadura en este curso está dando más disgustos que satisfacciones. Una única victoria en cinco partidos en Europa hace peligrar muy seriamente el pase al Top 16. Tres derrotas en los siete primeros partidos de la Liga Endesa confirma que sus problemas van de una competición a otra. Este domingo en el Palau mostraron muchas de las causas que le tienen postrado en el diván. La marcha de Doellman y Lafayette pesa mucho, a Sato, otro de los jugadores clave, parece que le han caído diez años en seis meses, las nuevas incorporaciones son más de apoyo que de protagonismo y en este rosario de derrotas, las relaciones entre Perasovic y la plantilla no emite buenas vibraciones. Encima se anuncia una lesión de Van Rossom, seis semanas en el dique seco. A la espera que Nedovic pueda revitalizar un colectivo bastante atormentado a día de hoy, el reloj corre y se añora el paso firme y confiado de hace poco más de cuatro meses. Se lo deseamos, pues no sería bueno para la competición que la tercera vía que se abrió la temporada pasada al bipartidismo existente se agotase tan pronto.

– La crónica de Iturriaga

2.- Despedido

Cayó el primer entrenador, y fue en Vitoria, donde está claro que no se andan con chiquitas. En situación parecida al Valencia, con problemas en las dos competiciones que disputa y un juego que no convence a nadie, Querejeta no ha querido esperar más y despidió a Marco Crespi. Sospecho que a nadie sorprendió, pues la paciencia nunca ha sido la mejor de las virtudes de Josean. Primero intentó un golpe de efecto revitalizante al fichar a Sasha Vujacic, y a la vista que las cosas seguían parecidas, no había que ser la bruja Lola para saber que el siguiente paso era el que se sienta en el banquillo. Complicada senda por la que transita el Baskonia, con recursos económicos limitados, cambiando de piezas en la pista y en la dirección con una frecuencia que dificulta que se cumplan los tiempos de cohesión tan necesarios en los equipos y teniendo tambien que lidiar con el recuerdo de otros tiempos más venturosos. Hay que empezar a tirar de memoria para encontrar a los vitorianos en buenas condiciones competitivas y capaces de desafiar a los poderes establecidos. Como ocurre con el Valencia, sus problemas son problemas de la Liga, pues estamos hablando de uno de los clásicos, un gran animador de la competición, una referencia de primer orden. Y se echa de menos un mayor protagonismo.

– La crónica de Iturriaga

3.- Iluminado

Igual fue el triple que clavó desde la esquina y que resultó decisivo para que el Barcelona ganase la liga. Quizás es que le ha llegado de golpe la madurez. O puede que haya arreglado su cableado mental para no sufrir más cortocircuitos. El caso es que Maciej Lampe está jugando el mejor baloncesto de su vida. O al menos el que yo le he visto. Nunca han existido dudas de que atesora suficiente físico y cualidades para la práctica de este deporte, pero por unas cosas o por otras, su peso como jugador, salvo para él mismo (el tamaño de su ego, si nos atenemos a algunas de sus declaraciones, es importante) siempre se quedaba por debajo de las expectativas. En el último mes estamos viendo a un Lampe en plenitud, sereno y contundente, acertado e integrado, que anota, impone, rebotea y decide. Capaz de hacer 31 de valoración (20 pts, 11 rebotes) en menos de diecisiete minutos en la pista. Número que corroboran sus capacidades, ahora mucho mejor orientadas. Esperemos que encontrado el camino donde resulta más útil, iluminado su juego como árbol de Navidad, no vuelva a sufrir ningún apagón. /p>

– La crónica de Iturriaga