Pasado, presente y futuro

1.- Pasado.

Los cuartos de final ya son historia y si hubiese que calificarlos, la nota es buena. Dos eliminatorias por la vía rápida, pero ninguna sencilla, y otras dos más dramáticas, sobre todo la del Valencia-Cajasol, resuelta en el último instante. Curiosamente la mejor nota hay que dársela a un perdedor, el joven equipo sevillano dirigido por el maestro García Reneses. Su ambición, frescura y juego ha sido reconfortante, una bocanada de juventud y descaro, capaz de poner en un aprieto a todo un poderoso Valencia. El CAI, aun perdiendo los dos partidos, miró a la cara al Real Madrid. Al Laboral Kutxa se le terminaron las fuerzas con su partidazo en el Palau y el Herbalife comienza sus vacaciones penalizado por su desplome final en el primer partido en Málaga. Ninguno de los ganadores tuvo una serie plácida, que es lo menos que se puede pedir. Al final, la clasificación de la temporada regular no fue alterada y los mejores durante el año estarán en el penúltimo examen del curso.

– La crónica de Iturriaga

2.- Presente.

Comienzan con el partido en Valencia dos semifinales en apariencia dispares. Por un lado tenemos un choque de trenes de alta velocidad entre valencianos y azulgranas de incierto pronóstico, y por otro una eliminatoria aparentemente inclinada hacia el gran dominador del curso, el Real Madrid. De la primera sólo emanan aromas de gran enfrentamiento. Dos plantillas profundas y talentosas, con estilos de juego bien marcados y con experiencia suficiente en estos menesteres. Mientras el Valencia juega con red, pues su gran objetivo de la temporada, meterse en Euroliga la próxima temporada, ya fue cubierto en la Eurocup, al Barça es la última opción que le queda para salvar un año hasta ahora vacío de títulos. Ha recuperado no sé si al mejor Navarro, pero sí una reconocible versión de su hombre más carismático, lo que seguro que se notará. En cambio no se sabe si Perasovic podrá contar con Dubljevic, una pieza muy importante en su rotación. Pero por encima de esto, la sensación previa al inicio de la serie es de enorme expectación pues las esperanzas de asistir a grandes partidos son altas. En cuanto a la pelea entre madridistas y malagueños, y a falta que la pelota empiece a botar, la teórica superioridad del Real Madrid admite pocos peros. Como no podía ser de otra forma, empieza a acusar la cantidad de partidos diputados (67 hasta el día de hoy) y veces parece que lo de Milán en la Euroliga sigue sin quedarse definitivamente atrás, pero mantiene su capacidad resolutiva pues las derrotas han caído con cuentagotas. Quizás la gran baza para el Unicaja es que aligerada la mochila de tensión al doblegar a Herbalife y cumplir con su obligación de cuarto clasificado (cuatro años llevaba sin alcanzar las semifinales) ahora debería jugar más ligero, pues ya se encuentra en la posición de poco que perder (sería lo lógico) y mucho que ganar (sería una sorpresa mayúscula).

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3.- Futuro.

Después de un proceso excesivamente largo, la ACB tiene un nuevo presidente ejecutivo. No sé cuantos meses después, los clubes se pusieron de acuerdo y Francisco Roca ya ejerce desde hace un par de semanas. Dura tarea le espera, pues los asuntos a trabajar son diversos. Pero lo más importante a mi humilde parecer, es que una vez que ha sido elegido, se le permita dirigir con autonomía. Sólo desde un liderazgo y criterio asumido por los clubes, únicamente desde un grado suficiente de independencia, el nuevo presidente podrá poner en práctica sus ideas. Hasta ahora ha dado la sensación que los intereses particulares han dominado en exceso a los colectivos, y así resulta difícil tomar las decisiones que el delicado momentos del baloncesto está demandando. Todos parecen estar de acuerdo que ha llegado el momento de realizar un cambio de calado al universo ACB, pero a día de hoy no se ha podido llegar más allá de unos debates a muchas bandas cuyas conclusiones tendrá Francisco Roca ahora mismo en su despacho. Por ahora solo queda el desearle que maneje el timón con pericia y en esta aguas revueltas logremos la mejor de las travesías, porque en este barco vamos todos.

– La crónica de Iturriaga