Una final, un playoff y un reencuentro

1.-A dos.

El maratón del Valencia Basket en la Eurocup está a punto de concluir. Después de una travesía muy fatigosa, eternos viajes y alguna que otra situación límite salvada, ha llegado a los últimos dos kilómetros con un único rival, el Unic Kazan. Falta el sprint final y los de Perasovic saben de sobra que su compañero de fuga tiene mucho peligro, como se demostró cuando cayeron dos veces ante ellos al principio de la carrera, donde dicho sea de paso, el Valencia no estaba tan fino y confiado como ahora. La meta de la Eurocup y el sabroso premio de jugar la Euroliga la temporada que viene se encuentra a ochenta minutos, a los que el Valencia llega en muy buena situación. El rescate de Pau Rivas en octavos ante el Khimki cuando todo estaba bien oscuro ha vigorizado al equipo, que ha pasado por cuartos y semis como un ciclón, la mejor receta para el optimismo. Además, la desventaja de jugar primero en casa no debe ser tal, si nos atenemos que los valencianos llevan haciéndolo todas las eliminatorias. Desde aquí le deseamos toda la suerte y sobre todo el acierto suficiente para asegurar a la primera su presencia en Euroliga. Su proyecto lo necesita y lo merece para seguir creciendo deportiva, económica y socialmente.

– La crónica de Iturriaga

2.- A tres, cuatro o cinco

Antes de que le toque el turno al Valencia, Barcelona y Real Madrid buscarán el billete para la Final Four de Milán en un playoff meteórico que les enfrentará a Galatasaray y Olympiacos respectivamente. Veo el horizonte azulgrana con sol radiante, que por otra parte se lo ha ganado por su extraordinaria eficacia en el Top 16. Ya no es que el equipo turco tenga menos de todo que los azulgranas, sino que el Barça llega muy fino a esta parte decisiva de la temporada. La mayoría de sus jugadores se encuentran en buen estado físico y de juego, lo que hace que la suma de talento parezca hoy en día fuera del alcance de los turcos. No veo a la serie volviendo a Barcelona. En cuanto al Madrid, eso es otro cantar. Hablando de cantadas, la de Kaunas ha posibilitado que esté por Madrid un tal Spanoulis y sus compañeros del actual campeón de Europa. No son lo que eran, pero siguen siendo más peligrosos que una piraña en una bañera. Gente experta, competitiva, con el consabido ambientazo en su campo y con un jugador que marca diferencias. Si la del Barça la atisbo corta (3-4 partidos) esta parece que va a dar más juego (4-5). Eso sí, la semifinal de la F4 debería ser, salvo desastre, otro clásico. Y van…

– La crónica de Iturriaga

3.- Visita del oso.

El derby madrileño del domingo, además de suponer una nueva victoria del Madrid y la constatación de un Estudiantes revitalizado, tuvo una visita muy especial. En los prolegómenos del partido se homenajeó a un clásico, un jugador de época, un referente eterno del Estudiantes. El ‘Oso’ Pinone recibió el cariño de la afición que no olvida lo que supuso este norteamericano de aspecto más cercano a la tala de árboles en un bosque de Minnesota que a la de un jugador de baloncesto, pero que durante años dictó doctrina en el Estu y en una época gloriosa donde no existían las diferencias actuales y los colegiales aspiraban y competían para casi todo, Final Four de Estambul 92 incluida. Simpático siempre, todavía con un buen castellano a pesar de que según contó no lo practica mucho y en buen estado de forma, Pinone se dio una vuelta por el Palacio y más de uno (yo por ejemplo) tuve un pequeño ataque de nostalgia de aquellos tiempos donde competir con él era, además de un tormento, todo un reto. Pinone forever.

– La crónica de Iturriaga