Un record, victorias dobles y un esfuerzo baldío

1.- Una actuación estratosférica

El Barcelona vive momentos de felicidad. El equipo carbura como nunca esta temporada, su juego ha ganado en vivacidad y contundencia, la rotación parece más afinada que nunca y los nuevos no son ya entes extraños sino piezas de un excelente funcionamiento colectivo. En la Euroliga no hay quien les tosa y para asegurarse la plaza en la Final Four de Milán, les basta ya con defender con éxito el fortín del Palau. Y en los asuntos domésticos y con el Madrid y el Valencia lejos del radar, no da la impresión que vayan a tener excesivos problemas para lograr la tercera plaza. En estas estaban los azulgranas cuando cogieron el avión para cumplir el trámite de jugar en Valladolid, plaza y equipo en descomposición evidente. A priori el partido no estaba destinado a dar más noticia que el resultado, pero sorprendentemente pasará a la historia por el atracón que se dio Pullen. El récord, más triples anotados en un encuentro, es de los de categoría, y sólo hace falta ver quien (un chico llamado Oscar Schmidt, una de las muñecas más rápidas que se han visto en un cancha) y desde cuándo (20 años) estaba la marca anterior, para darse cuenta que lo hecho por Pullen es toda una hazaña. Viendo las imágenes tampoco se puede decir que la defensa vallisoletana le persiguiese como se merecía su acierto (incluso en uno de los últimos triples un rival le felicita) y los minutos finales del ¿partido? todo el Barcelona buscó facilitarle el reto a Pullen, pero esto no quita ni un ápice de mérito a una actuación individual portentosa y que sospecho tardaremos muchos años en que sea superada

– La crónica de Iturriaga

2.- Dos por uno.

El reglamento dice que por cada victoria se otorgan dos puntos, pero hay partidos que valen doble. Por lo que consigues y por lo que quitas a un rival directo que comparte objetivos. En esta jornada hubo dos de estos encuentros, los disputados en Zaragoza y Bilbao. Asaltaba el CAI el quinto puesto frente a un Herbalife que no se había mostrado muy firme en las últimas jornadas y el Bilbao Basket buscaba sitio de playoff quitándoselo sus adversarios, los chavales del Cajasol. En ambos casos, los aspirantes salieron escaldados y los que corrían riesgos de perder el pie, reforzaron su posición. Para zaragozanos y bilbaínos, lo que el sábado estaba a tiro, ahora se ha abierto un enorme trecho que les costará un mundo recuperar. Para canarios y sevillanos, el peligro se ha alejado. Si duro para sus intereses fue lo del CAI, más lo fue para los bilbaínos, que dominaban el partido con cierta comodidad y que sucumbieron en un último cuarto para olvidar donde Satoransky, uno de los jugadores a seguir de nuestra liga, demostró su jerarquía.

 – La crónica de Iturriaga

3.- Tanto para nada

El baloncesto es un juego de equipo, por lo que lo individual siempre está a remolque de lo colectivo. Cuando ganas, el mérito debe repartirse. Cuando pierdes, no hay botín posible. Saúl Blanco, jugador del Iberostar, firmó su mejor actuación en los 234 partidos que lleva en la Liga Endesa, donde superó sus topes en puntos (25), rebotes (¡13!), asistencias (6) y lógicamente valoración (40). Pero su equipo perdió, por lo que su esfuerzo, constancia y acierto, en lo sustancial, fue vano. Una lástima porque el rendimiento de Saúl fue espectacular, aunque seguro que el jugador hubiese cambiado su registro a otro más modesto con tal de que su equipo se hubiese ido contento al vestuario con una derrota que cada jornada que pasa, el Iberostar necesita más. Derrotas aparte, bienvenidos sean partidos como el de Saúl, Pullen, Panko, Pleiss o Rudy. También de actuaciones estelares debe vivir la competición.

 – La crónica de Iturriaga