Uno que se recupera, dos que llegan y otros que confían

1.- Buena recuperación.

Si a algún equipo le castigó la Copa del Rey, ese fue al Unicaja. Su temprana eliminación dejó un halo de tristeza no exenta de polémica. Era mucha la ilusión que había en Málaga por rememorar glorias pasadas que la derrota ante el CAI fue de las que hacen mucho daño y puede tener serios efectos secundarios. Dudas, este año tampoco, jugadores y entrenadores señalados con el dedo. Esta vez no ha sido el caso, pues la reacción del equipo malagueño ha sido muy saludable. En Euroliga derrotaron con claridad a todo un Panathinaikos y el domingo volvieron a jugar un buen partido para derrotar al Cajasol. Con dos actuaciones contundentes hicieron olvidar a todos (empezando por ellos mismos) el fiasco copero y mirar hacia delante en lugar de hacia atrás. En una ciudad con cierta urgencia por recuperar el sitio que creen les corresponde, a veces no destaca la paciencia que hay que tener con los proyectos incipientes, por lo que Joan Plaza y sus chicos han de conocerse, rendir, cohesionarse y resultar competitivos en poco tiempo. Situaciones como la provocada por la Copa y de la que se han levantado rápidamente ayudan a la maduración del colectivo. No todo en la derrota es negativo.

– La crónica de Iturriaga

2.- Viejos conocidos.

Enfilamos la segunda parte de la temporada regular y nadie está dispuesto a ceder más de lo justo. En la pista y en los despachos. No sobra el dinero pero a veces gastarse un poquito más puede ser necesario para el apuntalamiento deportivo. Esta semana hemos vivido la vuelta a nuestra liga de dos ilustres. El Valencia, eterno lastimado esta temporada, ha echado mano de Krsystof Lavrinovic, un veterano en mil batallas, para suplir la larga ausencia de Lishchuk. El Iberostar Tenerife, por su parte, se quedó si Sekulic y sorprendió con la contratación de un olvidado, Papadopoulos, del que no teníamos noticias últimamente. La edad y experiencia de ambos no es un hecho casual. Metidos en faena, estos equipos necesitan gente que conozca el oficio y la liga, que requiera el mínimo tiempo de adaptación. Ninguno de los dos ha tardado mucho para dejar su impronta. A Lavrinovic se le vio como siempre. A Papadopoulos quizás le sobra algún kilo, pero esto no le impidió hacer buenos números. Bienvenidos a ambos y los mejores deseos a sus clubs para que hayan acertado.

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3.- Cuestión de confianza.

La que tiene ahora Sergio Llull, que es la que tenía antes, que ya era mucha, multiplicada por el efecto de haber metido un tiro que valió un título. La que tiene el Madrid, ya capaz de llegar a Vitoria y no dejar ni un resquicio para la esperanza al Baskonia. La que tiene el CAI, al que le pase lo que le pase, sigue manteniendo su competitividad. La que tiene ahora el Obradoiro, que después de la fiesta de la temporada pasada, le ha costado cogerle el tranquillo a esta, pero que ya navega a buena velocidad. La que tiene Andy Panko, que encadena excelentes números jornada tras jornada, aunque en esta ocasión no le valieran a su equipo para ganar en Bilbao. Y la que no tiene el UCAM Murcia, por ejemplo, al que el fichaje de Pete Mickeal, y sin quererle apuntar como culpable, le ha sentado como un tiro. Ganar ayuda a seguir ganando, que dijo aquel. Y a lo que se refería es que ganar aumenta la dosis de confianza, y con confianza se juega más y mejor, por lo que se aumentan las posibilidades de volverlo a hacer. Es lo que se conoce como la retroalimentación. Bonita palabra para terminar hoy.

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