Un jugador, una crisis, un homenaje

1- Lento pero seguro.

Existen muchas formas de jugar a baloncesto y muchos tipos de jugadores. Ahí radica uno de sus secretos. Aunque normalmente asociamos este juego a la altura, la velocidad, la puntería y la capacidad de salto, eso no es impedimento definitivo para que puedan competir gente baja, no muy rápida, sin una muñeca afinada o con problemas para despegarse del suelo. Afortunadamente entran otros valores en liza, como la astucia, la constancia, la inteligencia, el timing para saber el cuando y el como. El domingo en San Sebastián, David Doblas volvió a dar un curso de cómo sin ser demasiado alto, ni demasiado rápido, ni tener un tiro letal o poner la cabeza en el aro cuando salta, se puede jugar, y muy bien, al baloncesto. Tan bien como para que ninguno de los cuatro pivots del Real Madrid, Borousis, Mejri, Felipe y Slaughter, fuesen capaces de impedir una gran faena representada en 16 puntos y 10 rebotes. A pesar de que tuvo que luchar casi en solitario debajo de las canastas, supo utilizar su cuerpo y su mente en muchas jugadas que parecen desarrolladas casi a cámara lenta pero que resultan muy difícil de detectar y contrarrestar por sus defensores. No sólo de las capacidades atléticas vive el jugador de baloncesto.

– La crónica de Iturriaga

2- Problemas en el Botxo.

De sobra son sabidos los apuros económicos que están sufriendo muchos equipos de nuestra liga, pero cuando se deben escenificar en un rueda de prensa como la que dio (o se vio obligado a dar) Gorka Arrinda, máximo accionista del Bilbao Basket, pues la cosa tiene muy mala pinta. Gorka intentó ser optimista hablando de posibles salidas a la situación, entrada de nuevos accionistas y seguridad que el futuro del equipo no corre peligro, pero al no poder ofrecer nada en concreto, no pudo espantar todos los fantasmas. El primero, la posibilidad que algún jugador decida cambiar de aires de aquí al 31 de Enero en contra incluso de su propia voluntad, pues tengo constancia de que están todos muy a gusto en el equipo y en la ciudad. El más importante, la viabilidad de un proyecto que ha logrado en tiempo record afianzarse en el universo deportivo de Bilbao, hasta entonces monopolizado por el fútbol. Esperemos que esa luz que se ve al final del túnel de la que nos intentan convencer algunos sea verdad y vengan tiempos algo más holgados y que lleguen a tiempo de salvar a más de uno al que el agua ya le llega al cuello.

 – La crónica de Iturriaga

3- Memoria necesaria.

Honrar la memoria de los pioneros siembre resulta recomendable para no olvidar a aquellos personajes del pasado sin los que sería imposible explicar el presente. El Unicaja lo hizo con su equipo que disputo por primera vez la Euroliga hace casi 20 años, en la temporada 95/96. A partir aquel hito, cimentado en el subcampeonato de liga de la temporada anterior Unicaja fue poco a poco ganándose un espacio en la clase alta de nuestro baloncesto, hasta llegar a llevarse más de un título. Como no podía ser de otra forma, Mike Ansley, llegado de Estados Unidos para este homenaje, se llevó buena parte de los focos. “No era el mejor 4 de Europa, SOY. Dadme un par de meses para ponerme en forma” dijo el simpático Mike como si hubiese nacido en Bilbao. Dentro de la celebración, se escenificó aquel famoso (y recordado por todos los aficionados) triple del cuarto partido de la final 94-95 frente al Barcelona y que de haber entrado, hubiese supuesto el primer título para los malagueños. Como ocurrió entonces, el balón no quiso entrar, aunque seguro que esta vez no importó nada. Un reconocimiento oportuno y muy merecido hacia un equipo que dio un impulso gigantesco al baloncesto de Málaga.

 – La crónica de Iturriaga