Una paliza, un minuto y un elogio.

1- Palizón del Barcelona.

Después de una semana muy complicada, con dos derrotas que si bien no comprometen excesivamente los asuntos clasificatorios siempre resulta llamativas cuando se trata de un equipo como el Barcelona, los azulgranas se dieron un festín a costa de un equipo que emite muy malas sensaciones en este inicio de temporada, el Valladolid. Tamaña fue la diferencia, 59 puntos, que lo primero que te preguntas es si fue de récord. Y lo fue, al menos desde que existe la ACB. Antes se dieron otros resultados más escandalosos, incluso hubo uno entre los dos grandes de la liga, Real Madrid y Barcelona, pues en una ocasión, en la temporada 76-77, el Madrid, en una auténtica locura de partido, ganó por 60, 138-78. Lo cuento más que nada porque yo tuve la suerte de estar ahí (en el bando de los ganadores, claro, que si no se me habría olvidado ya) pues era mi primera temporada como jugador madridista. Recuerdos interesados aparte, y más allá de la victoria, el Barcelona tuvo otras noticias casi más importantes, como el primer buen partido de Lorbek o ver ya en la rotación a Oleson. Aunque de forma irregular, el Barcelona de vez en cuando da muestras de un potencial que resulta incuestionable pero que al menos en esta primera parte de la temporada le está costando explotar.

– La crónica de Iturriaga

2- Un minuto que valió por un partido.

El partido-infarto de la jornada se vivió en Las Palmas. La película no fue buena, pues ambos equipos destruyeron mucho mejor que construyeron, pero el final fue de recordar, pues en los últimos 55 segundos pasaron más cosas que en los 39 minutos anteriores. De hecho el partido todavía colea, pues el CAI se está planteándose presentar una reclamación sobre lo ocurrido en ese último minuto. Los maños se resistieron a su suerte, incluso después de que Oliver metiese un escalofriante triple a falta de 3 décimas. Michael Roll heló por un momento un pabellón tan caliente como el Centro Insular con un lanzamiento desesperado que entró, pero los árbitros, acertadamente como se ve en las imágenes, determinaron que había sido fuera de tiempo. Fue casi un minuto donde el baloncesto adquirió esa maravillosa capacidad de dar y quitar en segundos, de cambiar guiones sobre la marcha, de no dar nada por previsto ni concluido. Cuando cosas como estas ocurren, no importan si han durado poco o mucho. Tamaña emoción, aunque sea concentrada en pocos segundos, vale el precio de la entrada.

 – La crónica de Iturriaga

3- Si lo dice Scariolo.

Después de la derrota del Laboral Kutxa ante el Fiatc Joventut, Sergio Scariolo se deshizo en elogios hacia un chaval del equipo rival al que hay que seguir con detenimiento. Se llama Guillem Vives y Sergio no pudo decir más con menos palabras “Tantas cualidades en un jugador tan joven y en un rol tan delicado (el de base), llevaba mucho tiempo sin verlo. Director, listo, grande, cabeza bien amueblada”. Cuando aparece un joven talento como Vives, es normal que se produzca cierto ruido mediático alrededor. Al fin y al cabo, no solo la liga sino también los medios necesitan novedades para atraer la atención. Ahora bien, cuando un hombre experimentado como Scariolo, por cuyas manos han pasado cientos de jugadores y por sus retinas miles, se salta su habitual cautela y se explaya como lo hizo el domingo, es que ha visto algo especial en este chico. Como no solo respetamos el criterio de Sergio, sino que en este caso lo comparto al 100%, que sepa Guillem que además de elogios, este tipo de declaraciones lleva consigo un extra de responsabilidad: el corresponderlas con un continuo crecimiento que le convierta en un gran jugador y confirme el buen olfato de Scariolo.

 – La crónica de Iturriaga