Un buen hijo, un oso legendario y un comienzo preocupante

1- De tal palo.

El esperado derby canario, con ambos equipos en lo alto de la clasificación, no tuvo mucha historia en cuanto al juego, pues la superioridad del Herbalife fue manifiesta casi desde el principio y los tinerfeños tuvieron que sufrir toda la tarde su falta de acierto y una evidente desventaja en kilos y centímetros. El gran triunfador del partido fue Javier Beirán, que honró el recuerdo deportivo de su padre Jose, presente en el pabellón, con una exhibición de triples que hubiese firmado su progenitor, que fue, sin exagerar, una de las muñecas más finas y certeras de la historia del baloncesto español. Viendo a Javier enchufarla una detrás de otra, no pude menos que acordarme de similares exhibiciones que compartí y a veces tuve que sufrir por parte de Jose. Todavía a día de hoy, con 57 castañas encima, Beiri padre sigue deleitándonos de vez en cuando de su puntería en partidos de veteranos. Ni las leyes de Mendel aseguran ciertas herencias, pero está claro que al menos durante 10 minutos, el dicho De tal palo tal astilla, tuvo en Las Palmas todo el sentido del mundo.

– La crónica de Iturriaga

2- Zarpazos inolvidables.

Poco a poco Felipe Reyes va ascendiendo en la clasificación de históricos en todo tipo de apartados. Ayer le tocó ascender a la posición 14 de anotadores (un inciso, es sólo desde la creación de la ACB, lo que deja fuera a unos cuantos cañoneros legendarios, yo mismo sin ir más lejos, je, je) lo que no sería una gran noticia si no fuese porque el jugador superado no es otro que el gran John Oso Pinone. No sé por qué será, o bueno, sí que lo sé, pero cada vez que sale este nombre siendo una extraña sensación en mis manos, producto seguramente de las veces que Pinone estuvo a punto de arrancármelas con sus legendarios zarpazos. Con un físico más de leñador de Wisconsin que de jugador de baloncesto, hizo carrera gracias a una enorme inteligencia y un espíritu competitivo que le hacía no arrugarse ante nadie. Eterno símbolo estudiantil, jugó y enseñó, peleó y se ganó un hueco en la historia de nuestro baloncesto. De alguna forma Felipe es heredero de algunas de las virtudes de Pinone, aunque eso sí, por mucho que lo intente, su zarpazo nunca será como el que sufrimos todos aquellos que nos enfrentamos al Oso.

 – La crónica de Iturriaga

3- Mal hábito.

Cuatro jornadas no son muchas pero sí suficientes como para que se atisben algunas anomalías en la clasificación con respecto a lo presumible. Algunas positivas, como la presencia del Canarias en la zona alta, y otras no tanto, como que el Bilbao Basket sea el único equipo que todavía no ha ganado un solo partido. Queda un mundo pero estos atragantamientos iniciales pueden conducir a digestiones demasiado pesadas cuando la comida no ha hecho nada más que empezar. Desgraciadamente mis paisanos han corroborado las malas sensaciones que me dieron durante la Supercopa, por mucho que sobrevolase el partido que iban a jugar dos días después contra Philadelphia. No debería haber dudas que tiene plantilla y afición suficiente para revertir esta situación, pero empieza a apremiar el comenzar a sumar si no se quiere que lógicamente la confianza mengue y el ambiente se enrarezca un poco. Las victorias y las derrotas tiene mucho de hábito, y el que ahora muestran el Bilbao Basket es de los malos. El calendario tampoco ofrece mucho respiro. Este fin de semana viaja a San Sebastián donde un Guipuzkoa Basket reforzado por su buen partido en el Palau querrá dar una alegría a sus seguidores y nada mejor que ganar a los fanfarrones bilbaínos. Y seguidamente las consecutivas visitas de Barcelona y Unicaja. Como decía mi abuelo, no era nada lo del ojo y lo tenía en la mano.

 – La crónica de Iturriaga