Constataciones y esperanzas

1- La semana perfecta.

El Real Madrid ha comenzado la temporada a todo trapo, arrasando con todo lo que encuentra a su paso. El Martes le endosaron 34 de diferencia al Valladolid, el viernes 20 al Zalgiris en Kaunas y terminaron su semana perfecta con otro tanteo demoledor, 105-73 al Laboral Kutxa, que no hizo tan mal partido como para merecer este castigo, pero se encontró delante con una apisonadora, un equipo que divierte y se divierte, juega de memoria, no da tregua al rival y cuya maquinaria parece perfectamente engrasada y en pleno estado de madurez. El domingo la mezcla del poderío de Llull, la fantasía y generosidad de Sergio Rodriguez, la intensidad con la que entiende el juego Rudy, el talentazo de Mirotic, la veterana sabiduría de Bourousis, que parece que lleva jugando en el Madrid toda la vida y las ganas que le echa Mejri convirtieron en cenizas a un digno Laboral Kutxa, que hizo lo que pudo, echando de menos el personal que tiene en la enfermería, sobre todo Hamilton. Estamos en Octubre, queda lejos la zona de resolución de títulos, pero la pinta de este Madrid debe satisfacer plenamente a sus seguidores y preocupar seriamente a sus adversarios. Y no, no me he olvidado de Carroll, pero es que este merece capítulo aparte

– La crónica de Iturriaga

2- Vaya Máquina.

Lo comentamos en la retransmisión del partido. Cuando termina el segundo cuarto y los jugadores enfilan el túnel de vestuario, Sergio Rodríguez se acerca a Jaycee Carroll y con cara medio sonriente abre los ojos demostrando asombro por lo que acaba de ser testigo directo. No era para menos, incluso teniendo en cuenta que como compañero de equipo, Sergio le habrá visto a Carroll meterlas de todos los colores. Pero es que en esta ocasión se superó a sí mismo. 6 triples 6, salieron de esa prodigiosa muñeca (sólo necesitó siete lanzamientos para lograrlo) a la que acompaña unas piernas capaces de levantarse como una vela después de recorrer un par de veces el campo a lo ancho intentando quitarse de encima a sus pegajosos defensores. 20 puntos de un jugador en un cuarto no se ven todos los días por mucho que el bueno de Carroll dijese al final que con los pases tan buenos que le dan sus compañeros, el sólo tiene que meterlas, como si eso fuese lo más fácil. Al final del partido, Pablo Laso, siempre atento a estos detalles, le retiró a falta de un minuto y el público le dio el homenaje que se merecía.

 – La crónica de Iturriaga

3- Unicaja reclama atención.

Lo hemos dicho por activa y por pasiva. Esta Liga Endesa necesita al Unicaja. Los malagueños llevan tiempo enredados, han dando demasiados bandazos de todo tipo y sus resultados deportivos se han quedado lejos de lo que merece un plaza histórica del baloncesto español y una afición modélica como la malagueña. Este año las cosas parecen asemejarse más a los tiempos felices que a los últimos y tortuosos cursos donde jugadores y técnicos iban y venían y los proyectos se marchitaban en una temporada. Un entrenador sensato y capaz como Joan Plaza y unos cuantos fichajes de jugadores contrastados y conocedores de esta liga conforman una plantilla profunda y aparentemente solvente para afrontar Liga y Euroliga. Los dos primeros partidos los ha resuelto con contundencia, anotaciones altas y aportaciones corales. Entre medias, compitió en Atenas ante Olympiakos, por lo que está justificado el optimismo. Este fin de semana recibe al Valencia, que junto a malagueños y vitorianos forman el trío de aspirantes más cualificados para asaltar el bipartidismo. Una buena oportunidad para seguir calibrando sus posibilidades de conseguirlo.

 – La crónica de Iturriaga