Luke Recker: Historia reciente en Bilbao

El otro día me comentaba el periodista Jon Larrauri, fiel seguidor de este espacio, que a ver si pasaban unos años y podíamos ver en él a Luke Recker. No va a hacer falta esperar: aquí tiene cabida todo jugador que haya pasado por la Liga Endesa, ya sea hace tres décadas o unos meses, ya sea un histórico o un chico que saltase a la pista unos segundos.

Recker dejó el baloncesto en el 2009 después de convertirse en ‘santo y seña’ en el ‘Botxo’ durante tres temporadas, desde el 2006. En un club tan joven como es el Bilbao Basket, eso ya es decir bastante. No hay que olvidar que no es la misma entidad que aquel Caja Bilbao que fue importante a finales de los 80.

Era, ante todo, un ‘raza blanca tirador’, no hay mucho más que explicar a nivel técnico. Fue muy querido por la hinchada, redimiéndose de una etapa anterior en España, en el Casademont Girona, en el que las cosas no le fueron del todo bien. Fue en la 2004-05. Ni la empezó por lesión ni la terminó.

Obligado es recordar en cualquier semblanza sobre él lo que le ocurrió el 10 de julio de 1999: el coche en el que viajaba chocó contra otro conducido por un joven de 21 años que iba borracho. El resultado fue que el conductor del vehículo de Recker falleció, su propia novia, la ‘cheerleader’ Kelly Craig, quedó paralítica y el hermano de esta, el jugador de fútbol americano Jason, muy malherido, aunque sobrevivió. Luke se rompió varios huesos y vio seriamente comprometida una carrera que apuntaba a la NBA. Pero supo luchar.

Veamos qué tal le va ahora. Su mensaje está encabezado por un “Buenos días, Javier! Espero que todo bien”, así, en español. Luego ya en inglés cuenta que Megan, su mujer, y él suelen recordar mucho su tiempo en nuestro país. “Fueron unos años increíbles conociendo grandes amigos de muchas partes del mundo. Sin duda, España es uno de los mejores sitios el mundo, por su gente, por la comida, por el estilo de vida. ¡Ah! Y el baloncesto es estupendo también. Todavía visito cada semana acb.com para ver los resultados, los vídeos y ver qué está haciendo cada uno”, añade.

Aprovecha además la oportunidad para “mandar un fuerte abrazo a la gente de Bilbao y a todos los amigos que tenemos allí. Os echamos de menos”.

Pero no tiene pinta de irle mal. O al menos eso sostiene, claro. Ha cambiado la atrevida magia del Guggenheim por uno de esos estados rectangulares en su país de llanuras inmensas: Iowa. “Mi vida es fantástica. Tenemos una niña de cinco años y un chico de dos. Trabajo en una compañía médica que se llama Stryker. La verdad es que ya nunca juego al baloncesto, excepto con mis hijos. Me siento muy afortunado por cómo estoy viviendo ahora, pero también por haber tenido la oportunidad de haber estado cuatro años de mi vida en España. Cuando los niños sean más mayores y puedan entenderlo todo, les llevaremos allí para que lo vean”.

Recker, claro, se despide con otra frase en español: “Un abrazo fuerte!”.