Mismo resultado, diferentes sensaciones

1-Un 2-0.

El Madrid camina (bueno, más que camina, corre) directo a la final de la Liga Endesa. Su velocidad crucero resulta inalcanzable para la mayoría de los equipos, que aguantan uno, dos o incluso tres cuartos, pero terminan sucumbiendo ante un equipo que da toda la impresión que llega al momento cumbre de la temporada doméstica con las baterías cargadas, las cabezas despejadas y una rotación a la que resulta extremadamente difícil enfrentarse por la cantidad y calidad del talento que atesora su plantilla. El CAI lo está intentando, puso relativamente en aprietos a los madridistas durante buena parte del primer partido, pero en el segundo sucumbió de principio a fin, acusando además de la realidad palpable de su déficit de personal cualificado (me refiero, claro está, para encuentros tan exigentes) un indisimulado cansancio. Llevan mucho trote los maños, están muy frescos los de Laso. Y qué decir de Sergio Rodríguez, cada día más en su papel de capitán general. Ha llegado el punto donde Sergio combina a la perfección la eficiencia con la estética. Y esto resulta impagable. El Palacio se rinde una y otra vez a su magia y el equipo, en cuanto él se activa, se convierte en un rodillo, más si cabe cuando Carroll está acertado. Total, que la navegación blanca transcurre plácidamente.

– La crónica de Iturriaga

2- El otro 2-0.

El Barcelona, por su parte, va de susto en susto. Decía muy acertadamente mi compi Arsenio que al Herbalife Gran Canaria había que ganarle varias veces durante un mismo partido. Son una especie de gatos de siete vidas, que cuando crees que ya no están para nada, resucitan una y otra vez. Lo hicieron en el primer partido, lo volvieron a hacer en el segundo. Los azulgranas, pues, no viven tranquilos, van de sobresalto en sobresalto y se pueden dar por muy satisfechos porque el baloncesto, llegados a la zona playoff, no atienda a otra cosa que no sea el resultado final. Y este les sonríe mucho más de lo que han podido disfrutar en la pista, que ha sido bien poco. Muy irregular en su juego, demasiado marcado por lo que pudiese hacer Navarro, en los dos partidos ha tenido escasez de buenos momentos, como el tercer cuarto del viernes, o la salida después del descanso el domingo. Pero no han sido muchos, ni tampoco lo suficientemente contundentes y duraderos como para evitar que cada estirón fuese respondido de forma convenientemente por los canarios, que siempre han encontrado jugadores a los que agarrarse, llámense Nelson y Báez el viernes, Toolson y Newley el domingo. Total, navegación muy agitada para los azulgranas.

 – La crónica de Iturriaga

3- Diferentes sensaciones.

Llegan los dos máximos favoritos al mismo punto, pero si la previsión del tiempo y el estado de la mar en el camino que le ha tocado recorrer al Madrid parece despejado, nubes bastante negras y mar de fondo se atisba en el del Barcelona. A tenor de estos dos partidos, da la sensación que el CAI ha llegado hasta donde sus fuerzas, capacidades y lesiones le permiten, que dicho sea de paso, ha sido muchísimo. Por otro lado, el Herbalife vuelve a casa con una sensación bien distinta, con un botín por debajo de lo merecido, con la convicción que esta serie no está finiquitada ni mucho menos. O no hasta el próximo domingo. Pero ya sabemos cómo es el tiempo de cambiante. De repente las nubes oscuras cambian de dirección y donde antes lucía el sol, te cae una buena, y en cambio la tormenta anunciada para otros nunca llega, y en su lugar se abre el cielo y luce el sol. Los playoffs a veces son como la metereología. Tan fácil de predecir como de equivocarte.

 – La crónica de Iturriaga