Tres sonoros aplausos

Una de las bases fundamental del enfrentamiento deportivo es que tiene que haber vencedores y vencidos. Después de 34 jornadas, lo que dura la temporada regular, tenemos de todo. Pasemos revista.

1- Por la exhibición.

El primero es compartido. CAI Zaragoza y Valencia Basket hicieron historia el domingo con unos de los partidos más apasionantes de los últimos tiempos. Sólo con ver el marcador y la duración del encuentro, uno se hace idea muy fácilmente que lo ocurrido en el Príncipe Felipe fue algo excepcional, un canto (permitirme que me ponga poético) a este maravilloso deporte. Maños y valencianos lucharon hasta la extenuación unos por sobrevivir y otros por cerrar la serie. Maravillosa la capacidad de sobreponerse de los locales, que en el primer partido fueron arrollados. Fantástica la respuesta de los visitantes, que no dieron su brazo a torcer a pesar de estar aparentemente condenados en más de una ocasión. Decía el domingo antes de comenzar la retransmisión del Bluesens-Real Madrid que el actual sistema de competición sólo tiene sentido si los playoffs están a altura y nos deparan fuertes emociones. Estas han llegado de inmediato, y este partido fue el mejor ejemplo de lo que se supone deben ser un partido en esta fase de la temporada. Afortunados los que lo vieron en directo, reconfortados los que lo vimos a toro pasado, pues aún sabiendo el resultado, eso no quitó un ápice de espectacularidad y dramatismo. Enhorabuena a los dos equipos y esperamos con ansiedad lo que puede deparar el último y definitivo acto del martes noche.

– La crónica de Iturriaga

2- Por el orgullo.

. No han sido buenos los últimos tiempos en Bilbao. La derrota en la final de la Europa Cup hizo mucho daño al presente y futuro de la entidad, y los problemas económicos del Uxue Bilbao Basket no son un secreto. El final de temporada trajo muchas más decepciones que alegrías y la cosa no cambió nada en el primer partido de Barcelona, donde dio la impresión que no estaban para casi nada, y menos para ponerle en aprietos al Barcelona. Pero cada partido es una historia, y los bilbaínos sacaron fuerzas y orgullo de donde creíamos no haberlas para darle un alegrón a su modélica afición y recuperar de golpe y porrazo su autoestima. No quisieron echar el telón del curso sin decir aquí estamos, y con su trabajada victoria trasladaron toda la presión a los azulgranas, que aunque están muy acostumbrados a pasear por el alambre, tienen otra complicada papeleta. Mantienen por lógica el favoritismo, pero lo que parecía meridianamente claro el jueves por la noche, ahora acechan nubarrones. Este tipo de partidos de todo o nada se juegan tanto con las piernas como con las cabezas, y queda por ver después de lo ocurrido en Mirabilla, cómo han afectado a unos y a otros un inesperado cambio sobre el guión previsto.

 – La crónica de Iturriaga

3- Por la recuperación.

Al terminar el partido de Vitoria, resuelto in extremis por el Laboral Kutxa, las declaraciones fueron contundentes. “Merecimos perder” dijo Tabak, entrenador de los vitorianos. “Teníamos el partido ganado” se lamentó Pedro Martínez. Si tenemos en cuenta la estadística, que señala al ganador del primer partido como casi vencedor de la serie, los canarios tenían motivos suficientes para lamentarse por la gran ocasión perdida. Pero su rearme moral fue grande, más si cabe yendo a remolque buena parte del partido. Pero a lomos de su incansable afición, alcanzaron la prorroga para resolver en los cinco minutos de añadido, posibilitando un tercer acto. No es nada fácil sobreponerse a lo vivido por el Herbalife, por lo que desde aquí mi más cordial enhorabuena.

 – La crónica de Iturriaga

Pase lo que pase este martes y aunque finalmente se imponga la lógica (el porcentaje de victorias caseras en los 1-1 es de un 78%) estos cuartos de final ya son los más igualados de la historia. Pero no sólo eso, sino que hemos disfrutado de tres grandes partidos, en ollas a presión ambientales, resueltos in extremis y con grandes actuaciones individuales y colectivas. Esto SI es tiempo de playoffs. Que siga la fiesta.