El futuro, un equipo en forma y un clásico versión europea.

1- Trabajando el futuro.

Los dos clásicos, el madrileño y el catalán, salieron algo descafeinados. Ni siquiera la proximidad de la Final Four desenfocó a Barça y Madrid que terminaron su puesta a punto con dos victorias incuestionables, cuyas únicas sombras son las lesiones de Jawai e Ingles, que llegarán a Londres algo tocados. A falta de tensión en el marcador, nunca está de más el fijar la mirada en el futuro, más tratándose de Estudiantes y Joventut, inagotables viveros baloncestísticos. El Estu hace varias semanas que trabaja el futuro, una vez que el sueño de los playoffs se alejó y las lesiones de gente tan importante como English o Germán Gabriel están dando minutos extras a sus jóvenes promesas. Y ahí es donde aparecen gente como Jaime Fernández, Nogueira o Vicedo, jugadores que despiden buenos aromas y refrescan equipo y competición. En el Joventut cuentan con Ventura, Barrena o Suarez, todavía en fase embrionaria. Los tiempos han cambiado, pero lo que no ha variado es la necesidad que tienen estos equipos tradicionalmente denominados de cantera (y más en estos tiempos de penurias económicas) de seguir sacando a la palestra jóvenes aún sabiendo que su explosión como jugadores probablemente les alejará de sus dominios y volaran hacia otros territorios más poderosos. Su ADN les obliga y nosotros nos alegramos que al menos en estos ecosistemas, encuentren minutos e importancia para crecer convenientemente.

– La crónica de Iturriaga

(ACB foto/ V. Carretero)

2- Ojo con el Valencia.

Soplan buenos aires por Valencia, que vive su mejor momento de la temporada. Presiona al Barcelona en la lucha por la tercera plaza mientras intenta mantener a raya al Bilbao Basket defendiendo la cuarta a la espera del decisivo encuentro del próximo domingo entre ambos en Bilbao. No son sólo la cuatro victorias en los últimos cinco partidos (sólo les superó el Unicaja en Málaga) sino con la contundencia que se han producido. El caudal ofensivo ha sido extraordinario (91,5 puntos por partido en los cuatro triunfos) con Doellman en estado de gracia y buenos trabajos colectivos. En una competición tan larga como la Liga, los tiempos son fundamentales. A veces no es tan importante la posición que finalmente ocupas en la clasificación como el estado de forma con el que llegas al momento de la verdad que son los playoffs. Viendo como está jugando últimamente el Valencia, sospecho que más que su preocupación por el adversario que les corresponda en las eliminatorias, la inquietud deberían ser de sus rivales, que entendería que no deseen verse las caras con un equipo que parece que está dejando lo mejor para el final.

 – La crónica de Iturriaga

(ACB foto/M.A. Polo)

3- Llega la Final Four.

Abandonamos el pasado y nos centramos en el futuro. Futuro cercano, pues hablamos del viernes a las 21.00, hora en la que Barcelona y Real Madrid disputarán la semifinal de la Euroliga. Al final, el clásico nacional versión europea se jugará en una pista de baloncesto y no en el Wembley Stadium. El partido se las trae. Estamos hablando de dos equipos hechos y pagados para alcanzar los objetivos más ambiciosos, y no hay mayor que coronarse como el mejor equipo del continente. Al alcanzar la final, premio grande, se une el dejar en el camino al histórico rival, satisfacción añadida que nadie puede obviar. El pronóstico es incierto. La trayectoria del Madrid durante casi todo el curso ha sido más sólida, pero el recuerdo de la Copa, donde llegó el Madrid lanzado y salió escaldado, está demasiado presente para todos. El Barcelona, por su parte, ha hecho de la supervivencia todo un arte, como ha demostrado sobradamente. La Liga pasada logró ganarla gracias a un cuarto partido en Madrid donde ya se cantaba el alirón. En esta Euroliga, hizo lo mismo en Atenas, plaza casi irreductible. Sabe jugar en el alambre, y eso, en un partido como el del viernes, resulta un valor fundamental. Probablemente si fuese una serie a cinco partidos, el Madrid sería algo más favorito, pero a cuarenta minutos, no creo que nadie lo tenga muy claro. Pase lo que pase, el domingo habrá un representante de la Liga Endesa en la gran final, logro que en los últimos quince años, sólo lo consiguieron el Barcelona (2 veces, ambas ganándolas) y el Baskonia (también dos, pero con signo negativo). Yo tuve un entrenador en el colegio que nos solía decir en algún tiempo muerto después de darnos las instrucciones técnicas, “ah, y el que la tire, que la meta”. Pues eso, suerte a los dos y el que se meta en la final, que sea para ganarla.

 – La crónica de Iturriaga

(ACB foto)