Una lesión, un partidazo y una realidad

1- Una mala noticia para todos.

La semana pasada comenzó fatal con la noticia del trombo pulmonar que sufre Pete Mickael y que le tendrá apartado de la pista de aquí al final de temporada. La importancia de Mickael transciende a su club, donde estaba siendo una vez más protagonista principal de una temporada hasta el momento inmaculada, sino que alcanza la misma competición. Estamos hablando de uno de los mejores jugadores de la liga, probablemente el mejor (o el más decisivo) en el puesto que ocupa. Veterano, reconocible, intenso, guerrero y con muchos años ya por estos lares. Un jugador de esos de los que se nutre la competición. Sobre sus espaldas cargó buena parte de la responsabilidad de sacar al Barça de la crisis en la que estaba inmerso y Mickael respondió al desafío. Ahí está su MVP copero, punto de inflexión de la temporada blaugrana. Probablemente el resto de los equipos, cuando se enfrenten al Barcelona, respirarán aliviados al no verle vestido de corto, y razón no les faltará, y si no que se lo digan al Madrid. Pero sobrevolando los intereses particulares, la ausencia de Mickael saca del parquet un valor de los que hay poco. Como antes del dinero y del amor viene la salud, le deseamos que se recupere lo antes posible. Por él y también por los que nos gusta el baloncesto.

– La crónica de Iturriaga

(ACB Photo/Germán Parga)

2- Récord Obradoiro.

El próximo domingo viajo a Santiago con motivo del Blusens-Barcelona, lo que como siempre, me produce un enorme placer e inevitablemente recuerdo aquel Campeonato de Europa Junior celebrado hace un siglo (bueno, menos, 37 años) donde formé parte de un equipo de ilustres como Solozábal, Costa, el Sapo López Rodríguez, Perico Ansa, Epi por supuesto, el gran (en todos los sentidos) Quino Salvo, Fernando (en aquellos tiempos Fernandito) Romay o Richi Gainza, del que no se nada hace mucho tiempo. En Santiago, además de lograr la medalla de bronce, tuve otros highlights pues allí fue donde conocí a Tatchenko, Y eso no se olvida nunca. Pero volvamos a ese partido de altos vuelos que nos espera el domingo a tenor de lo que están mostrando últimamente los dos equipos, trenes lanzados cada uno dentro de sus posibilidades. Los gallegos, con su excelente triunfo en Canarias, plaza nada generosa para los visitantes, han batido su record de victorias en la liga a falta de siete jornadas y resuelto su objetivo principal de permanencia, tienen todo el derecho del mundo en soñar con los playoffs. En una plaza históricamente relevante como Santiago, el proyecto funciona y es otro de los buenos ejemplos de una extraordinaria comunión entre equipo y afición, que le empuja como pocas y al que jugadores y técnicos corresponden con un atractivo juego. Llegados a este punto de la temporada, el ánimo cuenta tanto como las piernas, y el Bluesens afronta el último repecho con las pilas bien cargadas. Falta le hará, pues el Barcelona ha cogido una velocidad de crucero demoledora y queda lejos ya sus dudas de comienzo de curso.

 – La crónica de Iturriaga

(ACB Photo/Miguel Henríquez)

3- Jugando en dos mesas.

Fernando Vázquez, entrenador del Deportivo de la Coruña, decía el otro día que la Liga (en este caso de futbol) iba a cambiar por la actitud que tendrían Real Madrid y Barcelona al estar focalizados más en la competición europea que en la nacional. Sin llegar a tanto dramatismo, el asunto puede ser extrapolable al baloncesto. Regularmente vemos cómo los equipos que pelean internacionalmente se toman ciertas licencias los fines de semana, aprovechando que los momentos decisivos de las competiciones varían. Esta semana (sin quererle quitar ningún mérito) el Fuenlabrada sacó provecho del lógico bajón post-fiesta del Uxue Bilbao Basket, con la cabeza y el cuerpo dedicado casi al 100% en su final de la Eurocup. En las próximas, con el Barcelona, Real Madrid y esperemos que el Caja Laboral peleando en cuartos de final de Euroliga por el billete a la Final Four de Londres, sus rivales podrán aprovecharse. Ahora bien, si algo tiene el formato liguero es que son suficientes jornadas como para que al final, cada uno se haya ganado o perdido a pulso la posición que ocupa, por encima de la posible fortuna en que en alguna jornada sus rivales hayan podido estar despistados. Es la realidad sí, pero no facilita ninguna excusa.

 – La crónica de Iturriaga

(Euroleague)