Dos debates, una afición y un par de gemelos

1- Un debate que se esfuma otro que cobra fuerza.

Dos partidos podían resolver casi definitivamente dos asuntos principales. El del primer puesto con el Caja Laboral-Real Madrid y el del descenso en el Mad-Croc Fuenlabrada-Lagun Aro. Al final uno quedó visto para sentencia y el otro se complicó mucho más de lo que estaba. El Madrid, salvo catástrofe de proporciones inimaginables, terminará primero la temporada regular. Lo logró en otra exhibición de su caudal ofensivo, esta vez comandado por Carrol y Rudy. En un partido espectacular (que no retransmitimos en la 1 por cuestión de derechos no porque no quisiésemos, lo digo por algunas críticas recibidas al respecto) y como viene siendo bastante habitual, yendo de menos a más, los madridistas se aseguraron la ventaja de campo y un par de meses donde pueden dosificar energías. Me refiero a las mentales más que a las físicas, pues estamos hablando de un equipo con una rotación muy numerosa donde hay ¡12! jugadores por encima de los 12 minutos por partido y ni uno solo que rebase los 25. En las antípodas del asunto del liderato, el Mad-Croc desaprovechó una oportunidad de oro en Fuenlabrada para dejar a Lagun Aro y Manresa como casi descendidos. ¡Ojo con los donostiarras!. Desde la jornada 16, donde el Barça les metió un meneo histórico (98-50), ha ganado cuatro partidos y de los otros cuatro que ha perdido, uno ha sido por seis puntos (Joventut), otro por cuatro (Unicaja) y otro por dos (Estudiantes). Su recuperación es un hecho y este fin de semana puede salir del pozo por primera vez en meses si gana al UCAM Murcia en San Sebastián y pierde Fuenlabrada en Malaga ante el Unicaja. No parece descabellada la posibilidad, y me da la impresión que ahora mismo, por juego y resultados, en Fuenlabrada están más nerviosos que en Donosti.

Caja Laboral Baskonia y Real Madrid, en el Buesa Arena – La crónica de Iturriaga

2. Mi caaaasa.

No resulta casual que los equipos canarios conviertan sus respectivos campos en zonas de extrema incomodidad para sus adversarios. El domingo en Tenerife tuve una nueva ocasión de comprobarlo en el Canarias-Barça. Cuando se juntan un equipo combativo, una afición entusiasta que entiende cada partido como un festejo y un pabellón coqueto de tamaño medio y que retumba ante cada canasta propia, se produce una combinación que logra que los equipos rivales nunca se encuentren tranquilos. El dominio azulgrana fue evidente casi siempre, pero bastaban dos buenas acciones locales para que aquello pareciese algo mucho más ajustado a tenor del ambiente que se palpaba. Sólo un Barcelona muy centrado y el gran estado de forma de Marcelinho terminaron doblegando la resistencia amarilla. Si bien el Canarias no logró alargar su meritoria racha de victorias caseras (llevaba varios meses sin hincar la rodilla) salí del pabellón bastante convencido que su objetivo principal, que no es otro que la permanencia, lo tienen muy cerca. Será el triunfo de la sensatez (no se volvieron locos con el adverso comienzo de curso) una apuesta clara de entrenador (más de 10 temporadas al frente del equipo) y jugadores (7 repetían de la temporada anterior en LEB) y por supuesto de una afición modélica.

Pabellón del CB Canarias – La crónica de Iturriaga

3. Vaya par de gemelos.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. La del par de individuos que, bien regados por dentro, agredieron a Rudy Fernández al término del Zalgiris-Real Madrid colocando una guinda impresentable a un extraordinario partido es una de esas instantáneas que cuando te cuentan la historia que trae detrás, te cuadra. Dejando a un lado a estos dos bestias, la responsabilidad del club lituano resulta evidente. Por acción y omisión, dejaron que la movilización en contra de Rudy fuese creciendo y contase con su beneplácito y hasta colaboración. Seguro que no buscaban ese triste final, pero cuando dejas que las temperaturas ambientales crezcan en exceso, el riesgo aumenta exponencialmente. Siempre he sido muy reacio a estas campañas de mentalización y calentamiento que de vez en cuando se ponen en marcha (como si el público no detectase los días grandes) por lo difícil que resulta su control. Ahora queda por comprobar la contundencia de la Euroliga a la hora de mandar un mensaje inequívoco de tolerancia cero hacia estas situaciones que no sólo ponen en peligro la integridad física de los jugadores, sino que trasladan una imagen bastante distante de lo que debe ser una competición seria y comprometida al cien por cien en la salvaguarda de ciertos valores.

Rudy Fernández, que fue agredido por dos hinchas del Zalgiris – La crónica de Iturriaga